Claudio Vívori

Entrevista a Claudio Vívori, especialista en radio comunitaria, integrante de la Dirección de Capacitación y Promoción de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual.

¿Cuál es la importancia de la sostenibilidad económica en los proyectos de radio comunitaria?

Generalmente cuando vos explicás alguna técnica diagnóstica como el FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), que es muy tradicional, siempre las debilidades aparecen en las cuestiones económico-financieras de los proyectos, en términos de sostenibilidad. Y lo que nosotros trabajamos mucho es cuestionar que la sostenibilidad pasa exclusivamente por la cuestión económica y financiera. Nosotros hablamos de otro tipo de sostenibilidad: política, social. Fundamentalmente la social, en términos de que para mi la clave del financiamiento de este tipo de proyectos es su inserción en la comunidad. En la medida de que la comunidad se apropia del medio de comunicación, si el mismo atraviesa alguna crisis, va a estar esa comunidad colaborando en la resolución porque siente que es una herramienta muy importante para su comunidad. Más allá de la estrategia comunicacional o la dimensión político-cultural de cada proyecto, la inserción en la comunidad es clave en términos de lograr la sostenibilidad. Si vos no tenés una estrategia de comunicación externa en la radio, que sea visible en la comunidad, también vas a tener dificultades en cuanto al tema del financiamiento.

Ahora, más allá de esto, efectivamente el tema económico-financiero es un desafío para los proyectos, entre otras cosas porque no es la finalidad de este tipo de experiencias en el campo de la comunicación, digamos. Eso hace que sea un campo donde hay poca planificación, donde a veces no se recurre a asesoramientos externos, gente de la economía social, por ejemplo. Nosotros estamos trabajando acá, si es que sigue el organismo, esa línea para el año que viene [N. del E.: la entrevista se hizo en momentos en que había terminado la gestión de la presidenta de la Defensoría, y no se había nombrado reemplazo, y donde reinaban dudas acerca de la continuidad del organismo con el nuevo gobierno].

Otros problemas en algunas radios, especialmente en estos doce años de kirchnerismo, es especialmente para proyectos que surgieron bajo el amparo de la Ley, es esto de tener como una sola boca, una boca principal de financiamiento, y eso es, como se diría en el barrio, “pan para hoy y hambre para mañana”, en términos de que no construye una cultura de la autosostenibilidad como muchos de los proyectos que surgieron en Argentina en los años ‘80, donde el acompañamiento del Estado era mínimo o ínfimo o nulo. Entonces hay una cultura en los viejos proyectos radiofónicos de la autosostenibilidad y en tiempo de crisis o en tiempos de cambio de signo político como el caso de la Argentina actual, puedan sobrellevar la situación de estabilidad del proyecto.

Es cierto que también es importante el contexto en el que actúan las radios. Yo siempre digo que las radios comunitarias que están en grandes ciudades a priori tienen mayores posibilidades de tener distintas fuentes de financiamiento que aquellas radios que están en la zonas rurales o semirrurales o en el caso de los pueblos originarios que están en algunos lugares donde no llegó el mercado. Por lo tanto, en el caso de los pueblos originarios, sin un acompañamiento concreto del Estado, los proyectos son insostenibles, no digo a largo plazo, sino a corto plazo que es lo que está pasando ahora, que encima según me comentaban ayer, la nueva reglamentación de los FOMECA a pueblos originarios, es más compleja que la anterior en términos de demandas de documentación, etc., etc., donde en aquellos lugares donde primero que la concepción de la asociación civil no forma parte de la cultura organizativa de los pueblos. E imaginate eso de tener que abrir una cuenta en un banco, las dificultades del abordaje en español, la desconfianza hacia el Estado, etc., son casos muy específicos y problemáticos en ese sentido.

Formas de financiamiento: no hay un modelo único, ni en la Argentina ni en lo que yo conozco a nivel mundial. Bienvenido sea que cada proyecto sea un modelo en sí mismo. Después hay algunas estrategias comunes o experiencias similares o parecidas que en algunos casos funcionaron mejor, en otros no llegaron a funcionar, como por ejemplo el club de oyentes, hasta estrategias publicitarias vinculadas al tema de canjear productos. En esta época eso es una alternativa importante. Todos sabemos que al comerciante le duele mucho más pagar una pauta con plata que tener que darte algún producto que tenga en el stock y por ahí no vende.

Hay algo que por ahí las redes que hay en Argentina, básicamente las tres grandes redes [N. del E.: FARCO, AMARC, RNMA], en general hasta ahora han tenido como líneas centrales de trabajo, que no tienen que ver con el tema del financiamiento: el campo de la capacitación o autocapacitación; y todo lo vinculado a temas de la cuestión legal. Siempre han sido esas básicamente las líneas que han articulado o dado vida a las redes. Nunca ha habido una estrategia de financiamiento conjunta en términos de tener mucha más fuerza para poder tener estrategias de comercialización, casi como si fueras un multimedio. Pensá que hay redes con 80, 90 radios afiliadas, con una determinada zona de cobertura de nivel nacional que podría ser interesante trabajar con eso. También algo que me parece que debilita las estrategias de financiamiento es que en la mayoría de las radios no conocen en profundidad sus audiencias, no han tenido la oportunidad de llevar adelante algún tipo de investigación para conocer fundamentalmente cualitativamente a sus audiencias. Los últimos dos o tres años aparecieron algunas experiencias. Está el caso de la iniciativa de Larissa Kejval en la Universidad de Avellaneda que hizo un lindo trabajo el año pasado con Radio Gráfica y FM Riachuelo. Hay una experiencia en Mendoza muy interesante en Cuyum, que yo estuve justo hablando con las dos sociólogas que hicieron el trabajo, que es muy interesante. Sumándole que las encuestas las hicieron los propios integrantes de la radio, y eso favoreció el vínculo con la comunidad. Y ellos consiguieron una estrategia de financiamiento muy interesante de esa investigación con comerciantes de la zona. Por lo tanto hasta los propios pibes que hicieron las encuestas podían llevarse un pesito. Ese trabajo fue muy interesante. Yo vengo de hacer talleres en una radio comunitaria en Santa Fe, FM Activa, una radio típicamente barrial, con ese objetivo de trabajar en el barrio; radio más biblioteca popular más talleres vinculados a la formación de oficios. Y les di un taller sobre estrategias de participación de las audiencias en la programación y una cosa que hacemos es con la gente de Iconoclasistas, trabajamos con sus herramientas para hacer mapeos urbanos. Hicimos ahí un ejercicio con ellos de mapear el barrio, y te das cuenta de que aunque muchos de ellos viven en el barrio, hay muchas cosas que por vivir ahí no te das cuenta; entonces mapearon todo el barrio, no solo en cuanto a organizaciones, iglesias, etc., sino desde el punto de vista de los comercios. Entonces ahí descubrían estrategias alternativas. Sabés que si es un kioskito que atiende la abuela en la habitación de su casa, no; pero si tenés el super, el maxikiosko, sí, etc. Y ahí también ellos empezaron a visualizar algunas estrategias de comercialización distintas a partir de ese mapeo.

También está el tema de la venta o colaboración de los espacios, que es una fuente importante de financiamiento. Por ejemplo en esta radio es interesante porque la radio es una asociación civil que incluye la radio, la biblioteca, el centro cultural, etc., y ellos abren la programación al barrio y en lugar de cobrar el espacio. Lo que cobran es la cuota de afiliación a la asociación civil. Es interesante. Y después un porcentaje pequeño en efectivo. Para tratar de involucrar, que no venga solamente a hacer su programa y se va, al resto de las actividades de la asociación civil.

Hay una línea muy fuerte que creo que en ese sentido La Tribu marcó el territorio, que es esto del espacio cultural. Ya hay muchas radios en el interior con su centro cultural, con su bar, con distintas actividades. Vengo de una radio de Córdoba en Villa Allende, también que el año pasado inauguraron el bar, les está yendo bárbaro con obras de teatro, música, stand up ahora que está muy de moda, con los mejores de Córdoba. Esa es una alternativa interesante también, no solo desde el punto de vista económico, sino desde el punto de vista de política cultural.

Después las pautas, en lugares donde hay escenarios más o menos agradables, por decirlo de alguna manera, donde los consejos deliberantes, municipios, provincias, etc., pero depende del proyecto, la iniciativa, los contactos, los vínculos políticos. Hay poca articulación ahí del trabajo en red de para trabajar el tema del financiamiento. Pero bueno, creo que hay algunas líneas, no sé si en FARCO en AMARC también, de bueno, cómo se está discutiendo el tema de la pauta nacional, involucrarse, a partir de que efectivamente si algo logró el debate de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es que en general el campo de lo comunitario es ya un campo que ha adquirido cierta legitimidad. Las propias autoridades actuales lo mencionan, de que es un tipo de experiencia concreta, que existe, etc., y bueno, aprovechar esa situación. Pero no hay muchas novedades en cuanto al financiamiento que yo haya detectado.

Siempre depende un poco como en tantas otras cosas estos proyectos lo que nosotros decimos de la dimensión político-cultural, es decir, de donde vienen los colectivos fundadores de los proyectos, su experiencia político-social, las posibilidades de articulaciones que tienen que ver con eso. Hay una radio en Jujuy, en Humahuaca, una radio que es campesino-indígena —tiene las dos identidades— y el proyecto es producto de la iniciativa de una asociación que es la de pequeños productores de Salta y Jujuy, que son productores agrícolo-ganaderos, y ahí por ejemplo hay una feria de semillas que hacen una vez por año, y es muy importante. Obviamente siempre semillas no transgénicas, más todo el cuidado que ellos tienen de que hay un montón de tipos de papa y ellos tienen las semillas originarias, etc. Entonces esa feria es interesante y parte de lo recaudado de la feria va a al radio porque es parte de la organización. En ese sentido tener una organización preexistente al proyecto, y si esa organización además trabaja en el campo de la economía social, ahí ya hay una cultura, ciertos saberes, cierta dinámica de la planificación que eso impacta positivamente sobre el proyecto. Después vemos, hay otros problemas, como siempre, los debates y decisiones de hacia dónde va el dinero, que forma parte de la dinámica de estos proyectos. Ese tipo de iniciativas son de características de algunos proyectos, benefician o generan una plataforma más sólida en la búsqueda de los recursos.

Después hay proyectos. Por ejemplo una radio muy interesante con mucho potencial, en Ushuaia, La Trinchera, que ellos tienen la decisión política de no pasar publicidad. Yo tuve charlas con ellos, y es una decisión política. Y a la radio le cuesta proyectarse, y tiene una potencialidad muy grande, porque ustedes saben: Ushuaia es un lugar en que los últimos veinte, treinta años, con alta conflictividad social, con un papel muy relevante de los sindicatos ligados al Estado. Sumado a la heterogeneidad cultural de la ciudad, y la radio juega un papel en ese sentido de articulación muy interesante pero no crece por esto, entre otras cosas. Son decisiones político-ideológicas. Pero son los casos menores, de no vender publicidad. En eso hay ciertas concepciones de la comunicación que vos te encontrás en algunas radios comunitarias, que la verdad, la aguja hipodérmica está muy presente, y creo que en eso el kirchnerismo hizo bastante daño con esto de darle tanta relevancia a la posibilidad de impacto en la construcción ideológica en los medios, que repiten la misma concepción de la radio comunitaria. Me pasó con algunas radios en Santa Fe. Tuve una discusión bastante álgida al respecto, porque tienen esa concepción. Y vos les decís: “bueno, y vos ¿por qué sos un iluminado? ¿A vos no te hacen nada”? Y ahí se ponen locos. Tienen la concepción de que Cristina perdió por Clarín, digamos. Y bueno, entonces cuando tratás de debatir que no es tan así, nadie niega el rol de los medios, pero bueno, la señora que escucha todos los días a Longobardi, después va al almacén y tarde o temprano la pantalla de la realidad se cae. Hay una concepción paradójica de que piensan que las audiencias son pasivas absolutamente a los mensajes, por más que les expliques la agenda setting y todo eso. Y si son peronistas les digo: “Perón dijo que cuando tenía todos los medios a favor, perdió, y cuando los tuvo en contra, ganó”. Pero bueno, lo bueno es que hay esos debates que antes imagínense… hay riqueza en el debate, hay gente poniéndole el cuerpo, dando la pelea, a pesar del cambio del contexto, y la dificultad es que es lo que permitió el proceso de la ley. Yo me reía cuando veía “678” [N. del E.: programa de televisión emblemático del oficialismo durante el kirchnerismo], algunos pensaban que eran los padres de la ley cuando descubrieron el fenómeno que venía de antes.

Entonces hay que explicar que acá hubo muchos héroes anónimos que fueron acumulando trabajo, como en el campo de la diversidad sexual. La ley no salió de la nada, hay un trabajo silencioso, paciente, de hace treinta, cuarenta, cincuenta años, invisibilizados, pero es un trabajo de acumulación silenciosa que permitió el piso para abordar este tipo de cuestiones como fue el tema de la ley. Entonces hay un entramado por abajo interesante que a mi me hace ser optimista de que, como diría García Linera, cuando termine esta oleada y vuelva la otra, no partamos de cero, y aprendamos también de los errores o de las acciones fallidas y mejoremos la calidad de las herramientas de disputa de las peleas si querés ideológicas. El problema del financiamiento de este tipo de proyectos es un problema internacional. Si ustedes tienen posibilidad de participar de alguna asamblea de ALER o del congreso de AMARC, te vas a dar cuenta de que es un tema permanente de agenda, con distintas iniciativas, algunas positivas, otras no, pero nadie tiene la posta ni el modelo a seguir.

Lo que sí me parece es que hay que ser creativo, no tenerle miedo al tema, hay que planificar, hay que seducir, como también uno intenta seducir en la disputa de audiencias a través de las propuestas específicamente radiofónicas. También en este campo. Pero para mi, lo vuelvo a decir, la madre de todas las batallas es tu nivel de inserción en la comunidad. Porque ha pasado: en los momentos de crisis, te podés refugiar y vas a encontrar respuestas, porque la gente no quiere que se cierre su radio, que le brinda servicios, en muchos casos muchos de ellos tienen la posibilidad de hacer su programa, casi como un canal de expresión. En esta FM Activa, el día que yo estaba dando el taller había un señor de 83 años haciendo su programa de tango, después nos quedamos charlando, y el tipo feliz de hacer y pensar su programa, de armar el guión, y los sábados tenía su programa de tango y era un momento para él, único. Aunque sea como canal de expresión. Entonces creo que esa es la clave.

Ahora bien, es el desafío central. Yo alguna vez leí creo que vinculado con este tema, algo que se publicó en Córdoba, y yo leí un testimonio de una chica periodista de un medio comercial de Córdoba y decía: “a mí me encantaría trabajar en una radio comunitaria. Es más, estaría dispuesta a resignar gran parte de mi salario, porque ganaría en cuanto a autonomía y libertad de lo que quiero”. Esa es la clave. Y yo me acuerdo que estando en La Tribu de chico, y ya dando clases en la Universidad me acuerdo que les decía a los estudiantes. Está todo bien, pero la gran batalla ideológica es por demostrar que este tipo de medios, con otro modelo de gestión, pueden funcionar y los laburantes pueden ganar un sueldo. Esa es la gran batalla: que con un modelo de gestión horizontal, participativo, democrático, con todas las contradicciones, dificultades, demostrar que también es eficaz y eficiente en términos de sostener un proyecto en términos económicos a mediano y largo plazo. Esa es una gran batalla: demostrar que se puede vivir de un medio de estas características, sin tener que entregarse como lo hacen un montón de periodistas estrella —no me refiero a los trabajadores del campo periodístico en general—. Y yo creo que es así. Estoy convencido de que muchos periodistas trabajarían en este tipo de medios resignando una masa salarial pero ganando todo lo demás. Es clave.

Has podido ver, fuera de las grandes ciudades, en algún caso así…

Ahijuna por ejemplo. En Córdoba estuve en un encuentro con Martín Iglesias de Ahijuna, y me decía que tuvieron que bajar salarios. Bueno, en La Tribu cuando estaba yo, nos agarró la crisis de los ‘90 y no pagamos aguinaldo ese año. Bueno, no nos pagamos aguinaldo, nos tuvimos que bajar el sueldo. Pero bueno, ahí tenés un caso interesante. La Ranchada en Córdoba es un caso interesante en términos de financiamiento. Estimo que Encuentros de Viedma que también tiene un canal de televisión. Las radios veteranas ya tienen mucha cultura de haber atravesado distintas crisis como los sectores populares. Entonces saben por dónde achicar, cómo reactivar. Y también depende un poco, ahí el proyecto radiofónico, tu nivel de articulación con las organizaciones de la sociedad civil, digamos. Que a veces es un camino que no se ha sondeado mucho, cómo trabajar con los sindicatos, que tienen recursos, cómo articular, qué te doy yo, qué me das vos. Me parece que es una zona interesante para bucear.

En mi época, en los noventa, estaba el tema de la posibilidad del financiamiento internacional. Ahora eso no está, Europa especialmente que entró en crisis desde 2004, 2005, y no se recuperó. Entonces ha habido ajustes ahí también en la guita que va hacia el exterior. Esa era una fuente, especialmente para crecimiento en cuanto a infraestructura, no para salarios, pero a La Tribu nos dio el móvil, por ejemplo. Esa también era una fuente.

No hay un modelo. Ni debería haberlo, porque la realidad de las radios, hasta donde conozco, y para mi bienvenido sea, es absolutamente diversa y heterogénea. Y esa es la riqueza, y más en América Latina. Es una de sus grandes fortalezas, la diversidad, la riqueza, las distintas identidades culturales, su propuesta de programación, su forma de articulación con la sociedad civil, es muy diverso. Entonces en el marco de esa diversidad encontrás la diversidad de las estrategias. Yo me acuerdo hace muchos años, no sé si seguirá al aire, una radio aymara que al mismo tiempo tenía un emprendimiento en piscicultura, y la radio funcionaba a partir del emprendimiento. En África las radios dieron a conocer el bingo. No existía como juego y muchas radios transmitían el bingo y era su fuente de financiamiento. En algunas radios del interior, pocas, transmiten los partidos de fútbol de equipos de las ligas locales, y todos sabemos que el fútbol arrastra publicidad. Chicas, las gaseosas provinciales, entonces también me parece a mi sin meterme en cada proyecto, pero hay que animarse —de manera excepcional—, pero a pensar alguna parte de la programación también en esos términos, por ejemplo la transmisión de fútbol. En La Tribu transmitíamos a Atlanta. Era el club del barrio, tiene un sentido, tiene el valor cultural del club Atlanta, en Villa Crespo, la comunidad judía, el perfil social que tuvo el club durante muchos años en el trabajo en el barrio, típico de los sectores progresistas de la comunidad judía, más el partido comunista, etc. O sea, nosotros lo hicimos por las dos cosas: porque nos parecía que era una forma de insertarse en el barrio y porque también pensábamos que nos abría posibilidades de financiamiento, cosa que efectivamente pasó, más toda la aventura de transmitir fútbol por una radio comunitaria, que en términos radiofónicos sabemos la importancia de la radio en las transmisiones deportivas, cómo está instalado en la memoria de la gente, que es fantástico. No solo el fútbol; también el automovilismo, el boxeo, el básquet, que eran radioteatros fantásticos. Entonces ahí matás dos pájaros de un tiro. Pero me parece fantástico eso.

Más todo lo otro que en el caso nuestro en La Tribu surgió fundamentalmente como una cuestión político-ideológica, pero que nos abrió las puertas al tema económico: las fiestas de fin de año, los carnavales, el espacio cultural, las fiestas en Babilonia que para nosotros era bárbaro. Yo no me acuerdo, pero en La Tribu la verdad que el presupuesto anual era muchísima guita, un millón de pesos, 500 mil pesos. En la época del uno a uno con el dólar, te estoy hablando de medio millón de dólares. Hacíamos los números y veíamos que estábamos moviendo toda esa plata nosotros que éramos unos inútiles absolutos en el tema económico.

Eso que en realidad fue una búsqueda más por lo político cultural, descubrimos que generaba mucha plata. Era un laburo tremendo. Muy satisfactorio, pero tremendo. Te daba mucha autonomía para decir lo que siempre se te cantó. Nosotros en La Tribu a partir de nuestro contacto político, le pedíamos plata a todo el mundo, pero nunca eso influyó en la línea editorial de la radio. Mirá que me tocaba a mí, cuando le insistí a la Juventud Radical que tuviera pauta. Es meterse en el barro un poco.

Un miedo muy habitual es el miedo al condicionamiento a la línea editorial. ¿Es real o es más un mito?

Pasa mucho con la pauta estatal. Eso sí. Se te corta el chorro.

De ahí la necesidad de que haya algo por ley…

Totalmente. Que es lo que se consiguió en la Ciudad de Buenos Aires. Sirvió, es una pauta del 4%. no solo para radio, sino para medios gráficos y otros y más o menos funciona. Y creo que es la línea por la que van las redes en relación a cuando se arme un proyecto de ley de la pauta nacional, cosa que me parece pertinente.

Hay algunos compañeros y compañeras dentro del campo que sí tienen la idea de que el Estado tiene que financiar el 100% de los medios comunitarios. Respeto esa posición, pero no estoy de acuerdo. No me termina de cerrar. Yo creo que se perdería todo lo otro que te decía: estrategias de financiamiento, pero siempre con una pata en la comunidad. Pero es una discusión abierta; no tengo la verdad.

Sí estoy de acuerdo con las radios de pueblos originarios. Ahí creo que no hay otra forma. No le podés tirar el paquete, porque no hay forma. Por un montón de motivos: objetivos, subjetivos. Pero a mí me parece que sí es importante que haya un porcentaje reservado para distribuir entre los medios comunitarios de la pauta oficial nacional, provincial, municipal, etc., etc., pero después es parte del laburo rebuscártela; hace al crecimiento del proyecto, asumir responsabilidades. Obviamente de manera creativa, de manera alternativa o con estos ejemplos que estábamos viendo. A mí me parece que el club de oyentes bien trabajado es una interesante estrategia que puede brindar muchas posibilidades, pero para eso vos tenés que aumentar la oferta de “servicios” que les tenés que dar. Y ahí volvemos a lo mismo. Esos servicios pueden ser propios o pueden brindar otras organizaciones como el teatro del barrio. En la capital me perdí un poco, pero sé que hay una red de centros culturales; bueno, asociate a esa red: a ellos también les va a interesar. Canjeás publicidad de sus obras, te dan tantas entradas, etc. O gimnasios en los barrios, todo lo que a ustedes se les ocurra que pueda brindar un servicio; O profesionales: nosotros en La Tribu teníamos canje con un plomero y un electricista. Teníamos quilombos en la radio, y eran del barrio, eran copados, uno tenía un programa en la radio, y te brindaban servicios.

Creo que lo del club de oyentes es interesante. Ahora, también eso se puede profundizar en otros aspectos. FM Pacifica que es antiquísima, comunitaria de los Estados Unidos, que surgió en Los Ángeles y ahora tiene dos o tres repetidoras. Ellos financiaban todo el proyecto con 50 dólares de cada uno de los miembros oyentes que estaban en su club, pero además el club elegía a un Consejo que tenía fuerte influencia en la programación: definía anualmente cuáles deberían ser las principales líneas a trabajar. Después los trabajadores de la radio traducían al lenguaje radiofónico. Si el Consejo de la comunidad decía que este año hay que trabajar el tema de violencia de género como prioridad, se hacía. Es una experiencia en Estados Unidos, con un nivel de fidelidad de la audiencia muy importante; es una radio que surgió amparada en el movimiento pacifista que fue muy fuerte en EE.UU. Me refiero al movimiento pacifista no de Vietnam, sino anterior, el de no ingreso a la Segunda Guerra Mundial, que fue muy fuerte. Ahí la radio cumplió un papel en revertir eso, digamos, el uso que le dio Roosevelt. Y en Los Ángeles, anclada en la contracultura de los EE.UU., del movimiento gay en San Francisco, o sea, había condiciones socio-políticas o culturales que explican el surgimiento de FM Pacifica. Esa es una experiencia interesante.

Antes mencionabas que las dos grandes estrategias que han tenido las redes es el tema de la capacitación y lo legal. ¿Por qué pensás que fue eso? ¿Porque lo económico se sabía que de algún modo se resolvía siempre? ¿Porque fue un tabú? ¿Porque no hay conocimiento? ¿Porque no fue una urgencia?

En AMARC lo legal siempre fue muy fuerte en función de la ausencia en las leyes del mundo de dar cuenta de reconocer los fenómenos empíricamente, hablando en términos de experiencias de comunicación y que es un fenómeno definitivamente adquieran estatus legal como cualquier otro medio. Esa fue y sigue siendo la gran pelea de las redes. Por eso en general lo que nos “juntaba” tanía que ver con la disputa por el tema de la legalización. El tema de la capacitación estuvo vinculado a que en la mayoría de los países de América Latina todavía hoy y también en el caso de Argentina todavía hoy aunque se ha avanzado, había una ausencia en los estudios universitarios de este tipo de experiencias. Más allá de que paradojalmente por una cosa muy rara de la historia argentina, la carrera de comunicación que se fundó en el ‘85 se fundó con una orientación en comunicación comunitaria, una cosa muy atípica, pero eso tenía que ver quienes fueron los que fundaron la carrera, la trayectoria política, de donde venían en el exilio, y todo eso. Pero siempre hubo una situación tensa entre el mundo académico y este tipo de experiencias, En los últimos años eso se ha aflojado, pero entonces la necesidad de capacitación era más una necesidad de autocapacitación porque la forma de hacer radio de este tipo de experiencias compartía algunos aspectos de la radio privada comercial pero otras eran cosas absolutamente novedosas. Es más, en algunos casos, apropiadas por las radios comerciales. Algunas estrategias humorísticas o de participación de las audiencias, que objetivamente fueron absorbidas, como pasa en la industria cultural, como pasó con la cumbia, etc., etc.

Esa es la explicación, y después el tema económico es un tema en disputa, lamentablemente, donde ahí aparecen ciertos egoísmos, competencias, efectivamente eso ha pasado, discusiones. Ahí aparecen también las miserias de los proyectos, que hay que abordarlos así, objetivamente y ver en todo caso cómo lo resolvemos. Pero en alguna instancia, ¿qué priorizás? ¿Tu proyecto o la red? Eso es complejo. Requiere mucha madurez política, mucho trabajo, mucho debate, pero eso pasa.

Y FARCO que estaban muy cercanos al kirchnerismo, consiguieron mucho financiamiento, no solo de pautas sino fundamentalmente de los FOMECA, pero bueno, eran para todo el mundo. Y en general cuando empezaron a funcionar, empezaron a funcionar bien y son muy importantes para los proyectos. Además las líneas: infraestructura, equipamiento, gestión, producción, están muy bien. Son líneas que no van a resolver el financiamiento del proyecto, pero sí les permite mejorar sus condiciones para estar en mejores condiciones para financiar sus proyectos. Mejorar. Aumentar la zona de cobertura, mejorar la calidad de producción, etc., etc. Mejora las condiciones para que la radio pueda salir a buscar y a apostar al financiamiento, a invertir en financiar, en armar una carpeta publicitaria, en armar estrategias, en particular con otros medios, pero para eso que es una debilidad muchas veces pasa en estos proyectos que son proyectos de comunicación pero tienen problemas de gestión porque los dispositivos de comunicación interna o no existen o no son fluidos. También no tienen estrategias de comunicación externa, a veces. Yo siempre lo hago, cuando voy a capacitar al interior, a veces si puedo me voy un día antes para conocer el barrio donde están, ir a los comercios, preguntar dónde está la radio y te encontrás que a veces la radio no la conoce nadie, a veces no tiene una cartelera externa. Entonces ¿cómo conseguir publicidad si no los conoce nadie? Encima te escuchan poco…

Me acuerdo que al principio jodíamos en La Tribu, decíamos que era una radio mucho más conocida que escuchada. Bueno, pero eso nos beneficiaba, te abría las puertas. “Ah, los chicos de La Tribu”; no tenían la menor idea de lo que decíamos, pero bueno… me acuerdo que una vez se cumplió el 25 aniversario del Mayo Francés, y nosotros salimos a hacer murales por toda la ciudad una noche, viste…

¿Conocés algún caso concreto en este período de algún medio que se haya apoyado mucho en el FOMECA y hoy esté tambaleando o haya tenido que cerrar?

Muchas radios de pueblos originarios. Cerrar no, pero achicar mucho las horas de programación. No se olviden que aumentó la tarifa de electricidad muchísimo. Esta radio Activa transmite con medio kilo y está pagando como ocho lucas de electricidad por mes. Muchas están en crisis.

Las radios de pueblos originarios, hay muchas con las autorizaciones y si no cobran FOMECA infraestructura y equipamiento, no pueden montar las radios. Y encima después tienen que buscar los recursos para pagarle al tornista, que te sacude. Entonces están en situación, muchas que no pueden salir al aire; otras que no les pagaron el FOMECA del año 2015, o le pagaron la mitad. Sumale la devaluación, porque las FOMECA aprobados, perdieron 30, 35, 40%. El FOMECA que vos tenías proyectado para comprar dos de estos, podés comprar ahora la mitad de uno. Lo que más impacta es que las radios pudieron empezar a planificar. Salió el FOMECA, sabemos que vamos a cobrar esta plata, entonces empezaron a financiar algunas cosas. Porque hacés esos manejos, te adelanto la plata, después lo cubro con el FOMECA, o dame ahora que después yo te pago, como hace cualquier PYME, podés planificar porque financiás. Eso generó muchos kilombos de planificación, que era muy positivo planificar a mediano y largo plazo. Eso ha jodido bastante el avispero.

Después obviamente hay problemas de participación. A nosotros desde acá nos ha costado. Hemos intentado armar equipos regionales, por ejemplo de mantenimiento técnico. En redes que ya preexistentes, estoy pensando en el movimiento nacional campesino indígena. Y bueno, cuesta mucho. Porque eso también es una estrategia de financiamiento. Que no tengas que recurrir a un técnico externo, porque viene el de la radio, que aunque esté a 200 kms, vos te hacés cargo de la estadía, la comida, y una vaquita para el colectivo, pero el técnico te resuelve el problema gratis porque hoy por mi y mañana por ti, que es como debería ser. Pero para eso nos está faltando mucho. Y porque efectivamente la mayoría de las radios no tienen la capacidad de la acumulación originaria. Siempre corriendo detrás de lo urgente y no de lo importante. Qué importante sería que las redes pudieran tener una cuenta solidaria para responder… pero hoy es imposible. Yo creo que hay que avanzar hacia eso, no me parece una utopía, pero hay mucho que desandar sobre el camino.

Nosotros damos muchos talleres de gestión porque es una demanda sobre todo de las radios nuevas, y haciendo la planificación para el año que viene, hay dos líneas que nosotros vinculadas a la gestión, que son importantes. Uno, empezar a incorporar gente de la economía social, porque hay ahí ejemplos, contactos. Yo apuesto mucho a eso, y que nosotros queremos incorporar esa línea cuando demos nuestros talleres de gestión. Y el otro, todo lo que tiene que ver con la gestión de las redes sociales, pero especialmente en términos de cierto sector etario y atravesando las distintas clases sociales, eso está muy activo y creo que también puede ser… hay que sondear, puede ser un camino también de financiamiento de algunos aspectos. Lo mismo que el tema de incorporar diarios digitales. Hay una red que yo creo que tienen que seguirla mucho, que es la red de Mendoza, COMECUCO, que es muy interesante. Está bastante consolidada, son muy distintos los proyectos que participan pero se llevan muy bien, tienen un canal, Giramundo TV. Tiene una página que también funciona como agencia de noticias local, y creo que la red es de mucha calidad y creo que puede ser esa página una fuente de financiamiento.

Y después creo que hay que trabajar mucho con el campo cultural. Me refiero a músicos, teatros, otras disciplinas que trabajan en espacio público. Ahí hay mucho para articular. Es una radio, hay que “cotizarla” frente a los músicos. Bueno, acá tenés un medio de comunicación, y además muchas radios también tienen buenos estudios de grabación. O hay que pensar con los FOMECA o con otra cosa, hacer estudios de grabación que al mismo tiempo no solo metas una consola de radio, sino también una consola de sonido, alquilar eso, formar a tus operadores técnicos para que sean entre comillas, ingenieros de sonido, y abrir eso a las bandas de cumbia, rock, con precios alternativos. Y además es política, es articular, conocer, pescás algún pibe cantante como Aristimuño que hizo un programa en La Tribu. Se retroalimenta todo eso para todos lados.

Eso acá. En las radios campesinas, el campo de la producción, cosa que hacen. Por ejemplo, una radio del MOCASE que está en Las Lomitas, que funciona con paneles solares, ahora hicieron una rifa y juntaron un montón de plata. Son 600 familias en el medio del monte, no tienen electricidad, no tienen agua potable. Y juntaron mucha plata. Claro, qué inteligentes: el primer premio es plata, el segundo premio es plata y el tercer premio es plata. La gente compra la rifa, si el primer premio eran 10 lucas. Y sacaron como 50 lucas, que para esa radio es muchísimo. No hay que tenerle miedo a eso. Campeonatos de fútbol. Yo he jugado en mi barrio, y jugábamos por plata, tenías que inscribir el equipo y el premio era plata. Y bueno, hacé el equipo del barrio, hacé un torneo. Porque lo políticamente correcto es que el primer ganador se lleva camisetas. Dales la plata y si quieren que se compren las camisetas o lo que quieran. Abandonar esos prejuicios.

Los que tienen eso tabúes es porque no gestionan. Son algunos que dan clase de gestión y no gestionaron un kiosko en su vida. Y sí, porque ahí te embarrás. Es como dar clase de ciencia política y después te agarra la realpolitik. La gestión es eso. Para los que venimos de la política, también nos agarraban miles de contradicciones, porque querés que tu forma de pensar se repite exactamente igual en tu práctica, y no es así. Está cargado de contradicciones, porque la vida es muy compleja, está llena de grises y en definitiva sabés que si te mandás alguna cagada, la plata no es para tu bolsillo, es para el colectivo, sabés a dónde va, es justo. Pero claro que te cargás de contradicciones. Pero bueno, gestioná, y es más: en aquellos proyectos donde hay cuatro o cinco que viven de la radio. Es muy difícil la gestión. Y todo lo solucionamos con que en algún momento esté el modelo para financiar y que funcione. Y no existe ese modelo. Vos podés buscar bibliografía dentro de este campo, teoría, qué es más alternativo, la agenda pública propia, etc., pero no hay un manual de financiamiento. Nadie lo escribió. Tenés manuales de gestión que abordan una parte, pero no hay un manual de financiamiento. Cómo se financian este tipo de proyectos.

Estábamos hace dos años, terminando un taller en una radio de Mendoza, del movimiento campesino en Jocolí. Es un proyecto buenísimo: es de una organización previa. Y le dan tanta bola a la radio que la organización paga cuatro salarios, porque apuestan al proyecto comunicacional. Tenés un salto de calidad distinto porque la organización apuesta a eso. Terminamos de dar un taller un domingo y digo “bueno, ahora empiezan a joder la semana que descansan”. “No, mañana arranca otro taller”. Venía gente del INTI a dar un taller sobre packaging, etiquetas, para las producciones de ellos. Me pareció fantástica la preocupación por el diseño del envase. Ese es el camino. Tipos que van, ponen el cuerpo, pelean, los matan a tiros, pero están preocupados por la estética, para poder vender sus productos. A eso me refiero: si hacemos el club de oyentes, hagámoslo bien.

Claudio Vívori

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