Dibujando definiciones sobre el documental sonoro

Algunos apuntes de lo que creemos del género.

De mayor a menor

Un primer acuerdo es que estamos hablando de radio. Una segunda idea es la que afirma que cuando hablamos del género documental sonoro, estamos hablando de la posibilidad de contar historias reales con sonidos. Tenemos aquí ya tres elementos fundamentales: el documental sonoro nos sirve para contar historias; éstas deben ser tomadas de la realidad; y su puesta debe basarse fuertemente en el sonido. Sigamos.

Además de esto, nuestra visión sobre el documental sonoro indica que se trata de un género híbrido entre el periodismo y el arte. Si bien estamos hablando de contar la realidad, eso no agota la definición: interesa el modo en que eso se hace. Hay una preocupación deliberada por la puesta estética, por la forma, con el objetivo de contar de forma atractiva algo de la realidad.

Aquí el sonido es materia protagonista. Sirve para contar historias, sucesos de la Historia, temáticas o problemáticas reales.

Desprendido de esto último, podemos contar historias de vida, ya sea basadas en un personaje protagonista, como historias de alguna comunidad o grupo de personas.

Pero también hechos de la Historia: podemos realizar documentales sonoros históricos, sobre un suceso o serie de sucesos.

Y también podemos narrar y describir temáticas o problemáticas: haremos documentales sonoros sobre algún tema de la actualidad. Aquí no necesariamente hay personajes sino que el protagonismo está puesto en algún tema (cultural, social, artístico), o problemática (algún conflicto social, económico, etc.).

Investigación y documentos sonoros

Ya mencionamos la importancia que tiene el sonido para el género. Pero claro, en radio todo es sonido. En este caso, nos referimos a una preocupación estética planificada sobre los usos y funciones narrativas del sonido. Y en la exploración pormenorizada de sus posibilidades.

Pero para ser documental sonoro, también debe haber investigación. Y debe haber un tercer elemento que aparece vinculando a la investigación con el sonido: los documentos sonoros.

Investigación, porque al ser un tema real, debe buscarse información y contrastarse, como las bases para poder explicar un tema.

En cuanto a los documentos sonoros, son imprescindibles para que podamos hablar, justamente, de documental sonoro. Para esto nos basaremos simplemente en la noción de documento: es un registro, una prueba, un dato asentado. Es información verídica registrada que sirve para contar la realidad, y que debe ser contrastable.

Por tanto, para ser documental sonoro debe contar con documentos sonoros, que pueden ser de tres tipos:

1. Documentos obtenidos por la investigación: grabaciones de campo (ya sea inmersiones sonoras sobre el tema en cuestión, paisajes sonoros en torno a las entrevistas), testimonios, entrevistas (la diferencia está en la extensión, profundidad y el anonimato o no del preguntado).

2. Documentos sonoros de archivo: audios históricos registrados o producidos por terceros (pueden ser discursos, testimonios, entrevistas, paisajes sonoros, otros programas de radio, audios de películas, discos, etc.)

3. Documentos traducidos al lenguaje sonoro: si de la investigación obtenemos información documental en otro soporte, su traducción sonora es la forma pertinente de presentarla para un documental sonoro. Con traducción sonora no se haba de la lectura de un dato por parte de una voz, sino de una puesta sonora más estética o arriesgada como puede ser a través de dramatizaciones, recreaciones o radioarte.

Rol narrativo del sonido agregado

También será sonoro un documental cuando, además de reunir estas características de contar historias con sonidos, tener investigación y tener documentos sonoros, haga un uso del sonido agregado, de los efectos y de la edición con fines narrativos.

Cuando se quiera opinar sobre el tema, poner al oyente en alguna situación o sentimiento, amén de apoyarnos en los documentos sonoros reales, usaremos el sonido, la música y el silencio para generar un clima. Por lo mismo podrán usarse herramientas más literarias como la elección cuidadosa de las palabras, la poesía, para que no sea solo una descripción periodística como si utilizáramos una voz narradora. Solo describir nos deja más del lado del informe periodístico, donde lo sonoro no es tan vital, no por lo menos a la par de los datos duros y la información. Por la posibilidad que da el documental sonoro de agregar sonidos para intentar decir algo, es que decimos que se borra la ilusión de objetividad con la que géneros más acartonados como el informe parecen querer seducirnos.

Por lo mismo, la voz en el documental sonoro, no es solo el texto que esa voz diga. Prestaremos especial atención a valorar la musicalidad de las voces de los testimonios, entrevistas y personajes en las historias de vida. Nos preocupará que no se licúen las características sonoras de la voz.

En el documental sonoro se explota mucho la doble apelación emocional-racional que tiene la radio, ya que damos información, textos, pero a la vez damos sensaciones a través del sonido, le hablamos directamente al cuerpo. Por esto, interesan los tonos, los silencios que pone el entrevistado o sus equivocaciones y repeticiones o toses, la musicalidad, su canto, su timbre, sus latiguillos, sus errores. En informes periodísticos convencionales quizás decidimos editar toses, silencios y repeticiones, para ahorrar tiempo; aquí no, porque hacen a la escena sonora de la entrevista, brindan verosimilitud, e interpelan e integran al oyente en su confianza.

Por esto es que intentaremos que no sea un locutor el que nos cuente la historia, sino que la escuchemos. O por lo menos minimizaremos su rol. Y en caso de que sea inevitable la aparición del cronista, ojalá que sea interactuando en la grabación y como parte de esa puesta sonora. Y si es inevitable que aparezca un locutor leyendo un guión redactado para explicar lo que no se entiende con solo escuchar, pondremos especial preocupación en la elección de esa voz, en la forma de su lectura, el uso de los silencios, y pensaremos un guión que no solo brinde datos, sino que haga de ese relato un relato sonoro, a través de herramientas como el empleo poético de las palabras, un ritmo especial en la extensión y puntuación de las frases, la elección de palabras bellas, comprensibles, y recursos de la música llevados a la redacción del guión, como el leitmotiv (que una palabra o frase significativa aparezca una y otra vez generando una poética y hasta una emoción o nostalgia en lo que se cuenta), loops (que la extensión de las frases contenga un ritmo que podamos repetir cíclicamente para que el relato se convierta en una materia sonora musical), el estéreo y los paneos (encimando frases del mismo relato, o combinando dos voces de timbres distintos para equilibrar y hacerlo atractivo —por ejemplo, elegir poner un relator hombre y una relatora mujer y que se alterne su participación—).

La cámara subjetiva

Luego, hace a la idea de documental sonoro el hecho de que nuestra puesta permita al oyente entrar junto con el grabador al tema, involucrarse sonoramente, que imagine un escenario, un entorno, un paisaje, un espacio, un tiempo, gracias a las pinceladas que dan el sonido, sin que tenga que ser todo tan explicado. Sumergir al oyente en la experiencia sonora.

En el documental sonoro uno se mete y vive “de primera persona” la experiencia. Hay una cámara subjetiva encarnada por el grabador. Por eso es que en lo posible, se reducirá el uso tanto del narrador como de la voz del periodista, que termina siendo un tercero, un filtro para que el oyente pueda relacionarse directamente con la historia. Intentaremos que el oyente se sienta testigo tanto como nosotros lo fuimos a la hora de entrevistar, grabar, y entrar a los lugares con nuestra grabadora. Por eso se presta para contar temas (día de muertos en una comunidad) y problemáticas (atropellos a los derechos indígenas).

Por lo mismo, cuando se trate de una historia de vida, nos interesará acompañar al personaje a que nos muestre lo que hace, nos interesará que la entrevista se grabe en su entorno cotidiano (no usaremos estudio de radio); no seremos ascéticos con el sonido; nos interesará generar un entorno sonoro (con paneos, estéreos, grabación circular del momento de la entrevista, etc.); y prestaremos especial atención al sonido de la voz (cómo es su timbre, su tono, su cantito, sus latiguillos, cómo con esa voz el oyente puede conocer e imaginar visualmente al personaje).

De todos modos, un documental sonoro puede o no contener voz narradora. Un reportaje, si está asentado en lo sonoro y tiene documentos sonoros, puede leerse como un documental sonoro. Si no, será un informe, un micro, un programa monográfico (aquellos donde prevalece una voz explicativa, música y efectos, y no hay tanto alguna de las tres formas del documento sonoro).

Temáticas sonoras

Por todo esto es que si bien cualquier cosa puede contarse a través del documental sonoro, también hay que elegir los temas, porque algunos se prestan más a ser contados con el sonido. Los temas también son importantes. Si se pueden grabar escenas, paisajes, voces donde su valor sonoro sea significativo, será un documental sonoro (sobre lenguas indígenas, sobre una música, sobre contaminación sonora, sobre celebraciones populares, etc). De este modo, repetimos, si bien nos podemos ingeniar para contar cualquier cosa con el género, algunas historias se prestarán más que otras.

Estructura narrativa

Además, el documental sonoro, por ser híbrido entre periodismo y arte, contiene decisiones de estructura y montaje a la hora de pensar el guión. No es solo una concatenación de hechos y datos, sino que hay una estructura narrativa deliberada, una introducción, un nudo, un desenlace, unidades subtemáticas, climas, suspenso, misterio, flashbacks, flashforwards, escenas, cámaras, momentos enteros sin palabras como escenas visuales.

Es una historia real, surgida de la investigación periodística, pero además debe aparecer como una historia, como un cuento, como algo que uno quiera saber hasta dónde llega. Y no en todos los géneros es así: un programa monográfico puede contar todo sobre un tema con varias herramientas (entrevista, opinión, informe, música), pero el orden de los factores no altera el producto. No es tan vital la forma en que se pensó la estructura y el orden de presentar cada cosa, ni tampoco es tan vital el equilibrio sonoro entre materias sonoras como sí en el documental sonoro: aquí, como si hiciéramos un cuadro, querremos equilibrar los colores, ser variados, generar alguna sensación con nuestra decisión de poner todo el azul de un lado o alternarlo con el resto de los colores.

Y por lo mismo, el documental sonoro es el formato que se presta para el collage radiofónico. El collage radiofónico es una técnica con la que integramos varios materiales distintos, y los hacemos interactuar de forma orgánica, para generar variedad, atractivo, y no cansar. Si en el collage pictórico tenemos óleo, tempera, acuarela, papel, tinta y grafito, aquí tenemos narración, paisaje sonoro, testimonio entrevista, dramatización, recreación, música y radioarte.

La puesta del documental sonoro, por lo tanto, debe estar definitivamente cercana a la forma de la composición musical. Si no hay composición, podría decirse otra vez que se trata de un mero reportaje, un informe, una entrevista o un programa.

En resumen

En nuestra concepción del documental sonoro, deben aparecer algunas o todas de las siguientes cuestiones:

1. historias reales contadas con sonidos (historias, Historia, temáticas y problemáticas)

2. investigación periodística

3. documentos sonoros

4. preocupación primordial por la puesta estética

5. que el oyente entre a un escenario sonoro

6. cámara subjetiva en primera persona, periodismo de inmersión cuando el tema no sea histórico -aunque también hay formas de generar la fantasía de inmersión en un pasado

7. relatar menos y mostrar más

8. combinación equilibrada y prevista de colores y de materiales

9. estructura narrativa, escenas y decisiones literarias

10. el sonido con roles narrativos, que generen sensaciones; no solo datos.

Dibujando definiciones sobre el documental sonoro

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Un pensamiento.

  1. ¡Muchísimas Gracias Francisco por este artículo! Soy estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social en Entre Ríos, y junto a un compañero estamos realizando nuestra tesis de grado que consistirá en la producción de una serie de documentales radiofónicos, estuvimos tratando también de dibujar en el proyecto una definición entre la diversidad de abordajes sobre el formato, y su confusión a veces con el reportaje, con el informe y con la crónica. No pudimos dar con demasiada bibliografía sobre el documental sonoro en nuestra ciudad y en la web. Consultamos textos de Ricardo Haye, López Vígil, Herrera Damas, y Néstor Hugo Cárcamo (del que sólo accedimos a citas) de todos estos aportes fuimos componiendo una idea. Ahora sumamos muy agradecidos tu texto, y aprovechamos a consultarte si en el Centro de Producciones Radiofónicas poseen más material referido al documental, o textos que nos puedas sugerir, así como documentales radiofónicos que podamos escuchar y nos sirvan de antecedentes. Nuestra producción abordará las experiencias de tres talleres de radio que se dictan en nuestra ciudad por organizaciones e instituciones; uno con niños y niñas, otro con jóvenes, y otro con adultos y adultos mayores. ¡Desde ya muchas gracias!

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