El puro amor entre el gobierno y la convergencia

Las reformas del gobierno de Mauricio Macri hacen énfasis en telecomunicaciones y convergencia. Varios son los síntomas y pocas las hipótesis.

Los síntomas

En los considerandos del decreto de intervención de AFSCA y AFTIC, los argumentos que más aparecen son aquellos que afirman que existe un atraso en materias de digitalización y de acceso a tecnologías como por ejemplo “la evidente falta de adecuación de la normativa vigente en el país a la convergencia tecnológica y la evolución de la industria de los sectores involucrados” (p. 3)

En el mismo sentido, son elocuentes las repetidas declaraciones de los funcionarios de gobierno. El jefe de Gabinete Marcos Peña, en la conferencia de prensa donde se anunció la disolución de AFSCA, señaló: “Hoy comienza una política pública de comunicación del siglo XXI, con una mirada en la que todos los argentinos puedan acceder a servicios de Internet, telefonía y cable con pluralidad, competencia y modernidad” y en torno a esos temas versó todo su discurso. Ver nota de prensa aquí.

El propio Oscar Aguad, ministro de Comunicaciones, se manifiesta repetidamente en el mismo sentido: “Ayer se tomó la decisión de ir hacia una ley de convergencia digital” O, como cita Política Digital: “Se terminó todo. En dos años todos van a poder intervenir en todos los ámbitos. El que tiene cable hoy va a poder hacer telefonía y a la inversa.”

El presidente del EnaCom, Miguel de Godoy también se apoyó en estos conceptos: “El ministro Oscar Aguad lo planteó muy claro en las reuniones que tuvo con las empresas telefónicas: queremos que los teléfonos funcionen, que el 4G se convierta en una realidad.”

Marcos Peña: “Una nueva ley de comunicaciones que integre las leyes de medios y de tecnología de la comunicación, para tener un marco normativo del siglo XXI

En el decreto de creación de ENaCom, 17 de los 42 considerandos versan centralmente sobre convergencia. Asimismo, como decíamos oportunamente, en los mencionados Considerandos la palabra “industria” se menciona 22 veces, “convergencia” 16, “competencia” 11, “consumidores” 7, “inversión” 6, “mercado” 5. Ah, y “libertad de expresión” y “acceso a la información”, 4 veces, “derechos” 3, “brecha digital” 2. Y “concentración” solo 1. Lo cual nos da una idea de las motivaciones de las reformas.

Por estos días de febrero de 2016, el EnaCom inauguró su página web, donde también puede verse que de lo poco que hay, hay una fuerte tendencia a privilegiar al tema de las telecomunicaciones por sobre otros.

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Las hipótesis

El gobierno no es inocente al cargar las tintas sobre la convergencia. Al ver la letra de los decretos, el tenor de los nombramientos y otras medidas, nos permitimos dudar del hecho de que todo esto se esté haciendo para beneficiar al usuario y que haya mayor ancho de banda.

Si bien es cierto que los avances tecnológicos tienden a confundir telecomunicaciones y medios audiovisuales, y que de hecho hay cruces y las fronteras se difuminan, hoy conceptos como el de convergencia funcionan como un caballo de Troya con el cual realizar modificaciones que en principio tienen como objetivo posibilitar un fenomenal negocio a los grandes jugadores de siempre. Posibilitar los negocios cruzados entre telecomunicaciones y medios audiovisuales no hará más que agrandar aún más a gigantes como Telefónica, Clarín y otra decena de empresas, que podrán acaparar nuevos sectores en detrimento de voces distintas.

La promesa de mejores comunicaciones de telefonía celular, mayor ancho de banda y menores tarifas es atractiva para una ciudadanía como la argentina, acostumbrada a pagar altos precios por servicios de pésima calidad. Pero esta promesa esconde (y no tanto) la visión de que beneficiando a los grandes capitales (amigos y no), se da marcha hacia el progreso; tesis del derrame, que se riñe históricamente con la realidad.

Las demostraciones

Algunas conductas confirmarían la hipótesis. Por ejemplo el hecho de autorizar a Clarín a la compra del 100% de Nextel. O el hecho de quitar a la televisión por cable del ámbito de los medios audiovisuales para que pase a formar parte del sector de las telecomunicaciones y así evitarle a los grandes grupos el dolor de cabeza de estar excedido en cantidad de licencias mientras no se modifique completamente la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

El puro amor entre el gobierno y la convergencia

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