Frecuencia Zero

Entrevista con Hernán y Javier de Frecuencia Zero, Ciudad de Buenos Aires.

¿Cómo empezaron, cómo fue la inversión inicial del proyecto?

En líneas generales… cuando nos juntamos para hacer esto ninguno tenía idea de lo que estábamos haciendo. En ese momento era inconsciencia. Después, las cosas se van dando: das un paso firme y un paso va llevando al otro. Siempre y cuando tengas ganas de caminar… Conozco medios en que los proyectos han naufragado… O radios que tienen más tiempo que Frecuencia Zero y siguen estando igual que antes de que empezamos nosotros. Me parece que sería interesante la sistematización, cuando leí el libro de RadioTIC… [N. del E.: se refiere a la investigación del CPR sobre usos de TIC en radios comunitarias] Trato de ir a buscar análisis históricos, o cuando vino José Ignacio López Vigil… yo lo mandaba a estudiar cuando daba clases. Para mi su “Manual Urgente para Radialistas Apasionados” es clave para entender esta historia. Sin muchas luces de colores… Creo que las instituciones no se lo bancan. Las que son estatales, como en la que yo daba clases, no se bancan que le restes el vedetismo en torno a los comunicadores y las privadas no se bancan que les bajes el copete del negocio. Yo daba clases y decía “chicos, ustedes no van a hacer radio, no van a hacer nada”. Cada vez que hoy, alguien me pregunta algo… le pregunto si salió ya a hacer radio. Y me dicen que no… Esa persona no sirve… Yo lo digo desde el lado de la provocación, lo fuerzo, porque entiendo que para alguien que quiere hacer radio, si no hace radio… no va.

Cuando nosotros arrancamos, veníamos todos de áreas relacionadas con la radio y veíamos que no íbamos a tener inserción laboral en ningún medio establecido. Estamos hablando de 2001, tal vez un poco antes… 99, 2000. Siempre había como una posibilidad, que hoy no está, y es que el estudiante piensa la carrera como salida laboral y no como desarrollo profesional y humano. En ese momento, estaba la posibilidad. Y yo ni pensaba en cuánto me iban a pagar. Para mi era una cuestión de “quemar horas”, estar en el lugar, buscando una formación práctica. Y eso, la formalidad de las instituciones académicas lo desprecian…

Arrancamos el proyecto en Liniers, medio de casualidad. Y empezamos a caminar tratarnos de apegarnos a parte de esa teoría pero habilitando algunas formas que las fuimos haciendo con el tiempo. Nadie formado académicamente para dirigir un medio, pero lo dirigimos hace quince años. De alguna manera, aunque suene feo, la realidad es que nosotros estamos haciendo la próxima teoría. Nuestra práctica es la que va a inspirar la próxima teoría. Los libros que teorizan sobre la comunicación están perimidos, y con la velocidad de la tecnología…

Ahí empezamos a gestionar un medio, comercialmente vendiendo los espacios de la radio. Eso fue lo que funcionó. Y los que integrábamos el medio, poníamos plata. Trabajábamos en otras cosas y poníamos plata para comprar equipos: un micrófono, una computadora… Para dar el salto y comprar el próximo equipo modular que nos diera más potencia. Con un desapego bastante grande, como tienen casi te diría el 100% de los medios comunitarios, a vender publicidad. Nadie preocupado por vender publicidad, lo que sale, sale “de rebote”. El sector no se piensa como un espacio comercial, en un aspecto que para mi es importante y que tiene que ver con ser una plataforma de divulgación comercial, de un sector PYME o microPYME que no tiene otra posibilidad de divulgarse, de darse a conocer, de generar vínculos… desde dentro de una economía social en que los medios de comunicación son eso. Hay como un desprecio a ese sector. Y como nosotros no nos pensamos como propaladores de esa información, ellos se quedan en la búsqueda de falsos espacios de comunicación: revistas barriales que en verdad son una guía pseudo desprendimiento de las Páginas Doradas… No son lo mismo los periódicos barriales, pero lo que más existe hoy es esto. Cinco mil publicidades y dos horóscopos, un comentario sobre “qué linda es la vida emocional” y cosas por el estilo. No lo criticaría, si dejara lugar a lo demás. Entonces: en ese camino, cuando llegás a un punto que ves que no hay manera de sostener un medio encontrando todas las posibilidades de sostenibilidad, una es la publicidad, pero es la última a la que se recurre. Nosotros, hoy recién, con quince años, estamos guerreando para armar un departamento comercial y naufraga todo el tiempo.

¿Por qué crees que pasa eso?

Porque creo que un departamento comercial de un medio de este tipo requiere, además de estrategia, de una gran dosis de educación. Tenemos que prácticamente educar a los comerciantes. Corriéndolos de la lógica de las fórmulas mágicas “salgo en radio y vendí mil productos”, porque es algo que lleva mucho tiempo. Y después, no podemos ser hipócritas con una realidad: los medios se venden por quiénes los hacen, la gente apuesta al conductor de un programa. Y las redes sociales apuestan a influencers. No hay un tipo ingenioso que escribe frases, que no tiene un círculo que lo avala previamente. Puede ser relativamente interesante para una red social… Pero eso no es un medio de comunicación. El sustento se lo da la vinculación con los medios masivos ya instaurados. Alguien piola en una red social, se convierte en alguien importante cuando va a la TV. Y los que tienen muchos seguidores, todos vienen de medios establecidos. Y el problema es que los teóricos de la comunicación siguen vendiendo la magia de que un hashtag te transforma… Hay un circuito de hipocresía que no nos va a permitir discutir el fondo de esta historia: y ese fondo es la sostenibilidad económica. Yo digo que somos “sin fines de lucro pero con fines de locro”. No hay manera de sostener un equipo de profesionales si esos profesionales no pueden comer, ellos y su familia. Un medio que no piensa en ese proceso, está muerto. Y se va fagocitando con supuestos eruditos de la comunicación que no tienen experiencia real. El ímpetu por hacer algo que te trascienda… es muy corto. Después hay que encontrar espacios de seguridad que te permitan venir todos los días a abrir la radio. Ninguna carrera te da eso.

Todo ese conjunto de situaciones, en el caso particular de nuestro sector, todavía no llega. Y no llega porque hace cinco años muchos de estos medios decían que no había que recibir pauta del Estado… Pero hasta que no dejen de plantear esa pavada, para mí no había potencialidad ni desarrollo profesional en esto.

Es mucho más importante para nosotros un pibe que abra la radio todos los días que un académico, que opina sin saber cómo es la experiencia de gestionar un medio. No conciben manejar la agenda, porque es obvio: lo primero que necesitamos es sostenernos. Primero individualmente, para participar en un hecho colectivo. Y luego la capacidad de pensar el hecho colectivo para sostenerse. Es como un perro que se muerde la cola…

¿Cuándo se dieron cuenta que tenían que pensar en el financiamiento?

Siempre tuvimos claro que si no había plata, no se podía sostener esto. Pero en un principio toda esa plata la poníamos los que hacíamos el proyecto.

Nosotros estuvimos en tres edificios distintos: en un taller mecánico, que no pagábamos alquiler. Ahí surgió la idea del proyecto. Después una casa, que alquilábamos. Y ahí había que pagar el alquiler. Ya habíamos conseguido igualmente, que ese alquiler se pague con los espacios que alquilaban los programas. Para poder crecer, para que un programa se quede, había que seguir generando. Pero siempre con esas mismas posibilidades, alquilar más espacios, más horarios… Siempre la radio tuvo como lógica una programación propia, de lunes a viernes de 8 de la mañana a 8 de la noche. Y para mí es una clave esa, que nunca se rompió. Y es clave para estructurar nuestro eje político-comunicacional. Nosotros terminamos, por preponderancia dentro de la programación, definiendo la línea de discusión. Nunca hubo ningún reparo en lo que otro pudiera decir, pero nosotros teníamos más horas, los que construimos la radio. Que además tenemos cada uno nuestras libertades. Y que, cuando pensamos la radio, encontramos los puntos de acuerdo para seguir adelante. Todos los que estamos acá, no votamos al mismo partido, no tenemos la misma idea política, ni relaciones con tal o cual sector. Sin embargo hace quince años estamos juntos pensando en que esto es un proyecto que lo mejor que puede pasar es que nos trascienda.

Y ahí hay algunos datos que creo que en otros medios no están: en algunos sí pero en otros no se pueden sostener. Porque la gente que sostiene la programación crece, tiene familia, necesita trabajar, y deja de venir… Y el que queda, con ese legado, es alguien que recién empezó… y se va a tropezar con las mismas piedras, aunque se lo dejemos escrito. Entonces ese legado generacional hace que el medio vuelva siempre a arrancar, esperando que la conducción madure… Y vuelve a pasar por los mismos errores. Entonces: trato de pensarnos, el porqué de lo que nosotros consideramos el éxito de haber sostenido quince años este proyecto. No tenemos fórmulas mágicas, no la podría transferir. Pero creo que en esos datos hay una sustancia interesante.

Después, el quiebre que le escuché a muchos de los que pasaron o estamos en la radio, el quiebre fue cuando llegamos a este lugar. Porque habíamos sido clausurados, no teníamos más espacio para crecer, ni físico ni estructural ni intelectual. La decisión de venir acá fue cuadruplicar de un mes al otro lo que se invertía. Tuvimos que acomodar los números, acomodarnos nosotros… Pasó mucho tiempo hasta que pudimos retirar algo de lo que hacíamos. Nadie pudo decir “dejo de dedicarme a lo que me sostiene”.

¿Cómo fue ese salto de venir a un lugar como este? Teniendo en cuenta los costos…

Hicimos los números y… teníamos la plata para los primeros meses. Con eso, pensamos en construir el tercer y cuarto mes. Y luego los meses que seguían. Y, en algún momento, y porque la vidriera era otra, con este espacio que era un desahogo, podíamos conseguir más cosas. Esto vino con duplicar la altura de la torre. Con una cobertura mayor. Por eso el vínculo con posibles programas, crecía. Y los que estaban, habían podido aumentar la cobertura. Había como una súper zanahoria por la que andábamos. Por la que apostábamos… Desde enero de 2008 hasta fines de 2009, casi dos años completos que… No… llegamos en 2007… Tuvimos la clausura y al mismo tiempo la resolución 753 de 2006. Entonces fue una mala noticia y una buena al mismo tiempo. Y todo el 2007 la búsqueda era desesperante: discutir la clausura, comprar los matafuegos… Y buscar otro lugar adonde ir.

¿Alquilan acá?

Sí, seguimos pagando alquiler. Pero acá antes había una radio, la persona que nos recibió ve como que acá vuelve a estar la radio que una vez existió… Y hoy eso está ocurriendo. Acá encontramos el edificio con la torre.

Durante 2008 conseguimos presentarnos al registro de Medios Vecinales… Veníamos del reconocimiento, la clausura, el cambio de edificio… fueron años muy turbulentos.

Empezaron dos programas en Medios Vecinales. Luego pudimos meter a la propia radio. En 2009 nos acomodamos; pudimos percibir que había pasado la turbulencia.

¿Qué pasa con el equipo humano? ¿Perciben salario? ¿Lo tienen como objetivo?

Nosotros en 2004 armamos la cooperativa. Y desde ese momento tuvimos una mirada medio empresaria, que es otra cosa que se le esquiva mucho dentro del sector. Incluso lo discutimos internamente: la idea de que somos una empresa social. Porque, aunque parezca mentira, tenemos muchas más características en común con una empresa que con un grupo que empuja ideales. Pasa que el capitalismo se apropió de la palabra “empresa” y al sector comunitario le genera escozor. Entonces somos un “grupo de trabajadores autogestionados” pero a ese grupo… si no le aplicás management, y no hablo del management intelectualoide… hablo de proyectos de radio que hacen cosas para vivir… de alquilar espacios, de meterse en el registro de Medios Vecinales. Entonces, toda esa historia, nos puso en otro lugar.

Y después hay una cuestión personal: necesitamos más plata para vivir. Todos fuimos creciendo, tuvimos hijos, nos mudamos. No ver eso y pensar que todo el día va a venir el pibe de Puán con el morral a plantearte el desarrollo intelectual de la nada: eso es chocar la calesita. Y nosotros intentamos seguir girando. Con esa inercia venimos armando esto. La cooperativa tiene sus formas de retiro, su lógica de crecimiento. Tiene una lógica de sobrevivir al increscendo de inflación, que por lo menos tiene una década… Aprendimos a convivir con esa locura. Y siempre corrés más lento que la inflación pero tenés que correr. No hay solución mágica. No se puede frenar. Hay que buscar más plata, más financiación para la misma gente, ni hablar cuando se quiere crecer en la estructura. El idealismo no toma compromisos… La radio se hace todos los días.

Todos los que integramos este proyecto, lo primero que tenemos que aceptar es que tenemos que dar, y no venir en busca de recibir. Cuando todos damos, el proceso colectivo devuelve de manera natural.

Con la audiencia, ¿qué relación tienen? ¿Hace algún aporte económico?

La audiencia no hace aportes. Algunos medios piensan ahora en el club de socios… Pero yo no lo concibo.

Nosotros en este tiempo editamos un disco, para los diez años. Y luego quisimos editar otro. Encontramos Idea.me, para financiar el proyecto. Las bandas no lo entendieron, tuvimos que cancelar el proyecto. La próxima vez vamos a juntar el dinero antes…

Ese formato, de Idea.me, se queda con un porcentaje que no nos pareció. Pero un perfil así, en el que uno otorga beneficios además de salir al aire, además de ofrecer la radio para que el oyente la escuche. Distinto sería: si vos comprás esto, tenés un premio, este disco, tenés entradas para tal evento… en ese concepto estoy de acuerdo, habría que desarrollarlo.

Desde hace seis años tenemos una tarjeta de “club de amigos” pensada, con vínculos con los comerciantes, está casi lista. Pero después hay saltos que son difíciles de dar. Es un proyecto casi inmediato… Con beneficios, sin cuota, que generen una fidelización al que se suma. Y que siempre tenga una relación de beneficios en segundas y terceras líneas. La idea de “yo te banco a vos” es efímera porque mañana no me pone la plata el oyente… Es similar a la cuestión de capacitar a los comerciantes. Explicar que van a obtener un beneficio, no inmediato pero va a estar. Y es una relación que está sellada: la relación publicidad-venta es incambiable. Ahora: si pretendés que un comercio, con una vidriera hecha pedazos… Y el cliente llega al local y ve que es un desastre, no es culpable la radio, sino el comerciante. Si el comerciante no tiene creatividad para vender, para lucir su producto, el problema no es de la radio. No es mágico que si los nombramos en la radio se convierten en grandes comerciantes.

No tenemos capacidad de medir audiencias. Hicimos un relevamiento hace muy poco en el centro comercial del barrio. Si medimos audiencia, ese número no nos sirve como plataforma de evolución.

Como ENACOM… que no saben qué pedirnos para no pagar… Piden lo que dice SIGEN, en base al informe que hizo. Volvimos a presentar cosas que ya estaban. Nos deben la segunda cuota de cuatro proyectos…

Volviendo a las audiencias…

Un día salgo y encuentro en un lugar que están escuchando la radio… Y vas a otro y te hacen otro comentario. O nos llaman que nos están escuchando por Internet, o mails… Tenemos una familia que nos escucha desde Chile, tenemos otro chileno que está meta Whatsapp… Nos dicen que desde allá nos escucharon y armaron un proyecto de comunicación en base a lo que escucharon. Te da vuelta la cabeza!

Acá tratamos de hablar con el dueño de Guaymallén y nos cuesta… “sos un amigo así que vamos a ir a buscarte” (risas)[N. del E.: Hernán le habla al grabador].

Hoy, la columna vertebral con la audiencia es el Whatsapp web: es impresionante. La gente nos escribe. Obviamente: tocás un tema serio… y están escuchando, te enterás después. Contás un chiste: a los cinco minutos te están mandando chistes todos los oyentes.

El otro día fue brutal: empezaron un programa hablando de la película Volver al Futuro, recordando un diálogo… y empezaron a mandarnos audios por Whatsapp. Metieron como 25 audios… Y surgió la consigna, sorteamos una cena para dos personas. Toda la tarde mandaron audios.

No sabemos qué cantidad de gente escucha, pero esas cosas son el germen. La radio es imaginación, todas las radios que ponen imagen no son radios. NO SON RADIOS. Creer que el desarrollo de la radio es emparentarse a la TV, no va. Lo que no quiere decir que hacés cada tanto un periscope, un facebook live… Está perfecto. Pero las 24 horas por una pantalla, no es radio… Lo reafirmo. Y hoy con el teléfono, tenemos un hilo conductor que hace que la audiencia esté.

Pensando en que ustedes tuvieron claro esto de salir a competir con todas las radios, ¿cómo ven explicarle al comerciante esto? ¿A quién le llegan? Para decirle a un anunciante…

La radio se escucha donde vos tenés injerencia comercial. El comerciante te traslada su falta de conocimiento, con peso hacia vos: vos sos el problema. Y no es así.

¿Cuántas fuentes de ingresos tienen? ¿Cómo se financian?

En particular, esta radio, tiene tres fuentes principales de ingreso. Primero: publicidad, y englobo comerciantes y pauta oficial, principalmente de Ciudad. Este año despegamos un poco con publicidad, tenemos algo de bandas que anuncian fechas. Creció bastante la pauta de bandas.

El segundo rubro son las producciones independientes, que alquilan el espacio. Tenemos algunas.

Y como ingreso no tradicional, aunque debiera serlo, tenemos alquileres en la torre de transmisión: un par de empresas para que usen algunos servicios. Eso termina siendo un ingreso. No tengo muy en claro los porcentajes. Pero esos son los tres rubros principales.

¿Crecen los ingresos con el tiempo? ¿Qué pasa en situaciones de crisis económica, tarifazo? ¿Tienen un fondo?

Los ingresos son bastante estables en general. Porque después de mucho tiempo las producciones independientes conseguimos que haya un staff estable. Siguen los mismos programas, en general. Algunas hace diez años. Y muchas producciones que son parte del registro de Medios Vecinales.

Es un proceso interesante: a muchos programas les fuimos explicando qué implicaba la Ley de Medios Vecinales. Y algunos entendieron que si se profesionalizaban y trataban… eso que hacían de hobbie podía ser gratuito o tener un rédito económico. O al menos plata para producir mejor.

Después en publicidad: el fuerte es la pauta de Ciudad y como es a través de una ley, es estable. Y los alquileres de la torre son contratos de 3 años.

Todo el plantel de ingresos es estable. Crece acorde a la inflación, se mantiene bastante bien. No nos genera grandes problemas económicos. Obviamente hay problemas financieros: el año pasado, año de elecciones, el Gobierno de la Ciudad dejó de pagar durante seis meses y nos hizo un agujero, nos tuvimos que reacomodar. O Enacom deja de pagarnos subsidios por el proyecto que estamos ejecutando, y tenemos que acomodar eso. Problemas financieros podemos tener, problemas económicos por suerte no. Podemos tener previsibilidad y pensar a futuro. Sobre todo para los compañeros que están trabajando acá adentro. Que saben que acá adentro vivimos en una micro burbuja, que todo sigue funcionando.

Y con este esquema de gente que trabaja acá y cobra, ¿tienen problemas para sostener el equipo? ¿La gente se va por lo económico o por otra cosa?

Para mí, más allá de lo que nos pasa a esta radio en particular, conociendo lo que pasa con otros medios… la realidad es que si no blanqueamos que el costo operativo más importante de los medios es el costo humano, estamos muertos. Si me vienen a vender que comprar un micrófono es traumático… Yo te digo que no me siento a discutir. Somos conscientes que hay radios que no pueden sostener ni lo mínimo que es salir al aire con su gente. No lo pueden hacer.

Nuestra particularidad es de mucha gente que, tal vez no tiene la capacidad y que uno la banca capacitando y pagando ese retiro, con la intención de que somos ese colectivo que se sacrifica… Y después un medio te da un plumazo y te saca gente muy capacitada. Creo que hoy hay una cuota importante, de algo que hay que decir: hay una relación con el compromiso y con el esfuerzo muy distinta generacionalmente hablando. Si no decimos esto nos estamos mintiendo. Hay una situación que no tenemos muy en claro, y es que hoy la duración de un empleado en una empresa es una duración mucho más corta que la que era para nuestros padres. Y acá, aunque no terminan siendo nuestros hijos, nosotros nos despegamos generacionalmente con un pibe de 20 años, porque los doblamos en edad. Los tiempos de saturación son mucho más cortos. Y es una problemática que, además de lo difícil que es sostener un retiro “como Dios manda”, hace que la radio no pueda sostener familias. Este no es uno de los grandes medios que facturan millones… Sostenemos profesionales independientes. ¡Independientes de su familia! Cuando ese profesional empieza a crecer y no encuentra una plataforma económica para su propia vida, nosotros no nos podemos hacer cargo todavía de su situación familiar futura.

Hoy por hoy es complicado hacer prender el gen de la autogestión en los jóvenes. Un joven que tiene la posibilidad, como tuvimos nosotros en su momento, de vivir con los viejos, de tener comida, de usar la plata para vestirse, para salir… Y con la plata que hacés acá, te alcanza… Entienden este trabajo como uno en relación de dependencia donde es una tarea y nada más. Y no piensan más allá: en su futuro y en cómo armar ese futuro. Irse a vivir solos, etc. Y no le plantean generar algo al medio para bancar ese futuro. Se sientan a esperar… Y hoy la paciencia de un joven no es la que teníamos hace diez años o la que tenían nuestros padres: es mucho más corta. Tenemos ciclos de una persona que está seis meses, que se cansa y se va. Y se va probablemente a trabajar para una consultora, para otro medio. Ya sabemos adónde van. Sabemos lo que se paga. Cómo se usa a la gente en los medios. Cuáles y cómo son las relaciones laborales. Y la verdad que es complicado. Uno a veces se hace cargo de no poder transferirle esta información a alguien que se va.

En algunos casos tenemos gente que ya pegó la vuelta a todo eso. En vez de apostar a los chicos de los últimos años de ETER, de TEA, de ISER, apuntamos más a los que ya pegaron la vuelta, salieron de esas escuelas. Ya pasaron por un par de medios donde los trataron mal y les pagaron igual o menos que acá, o no les pagaron. Y vuelven con otra expectativa y de otra manera. Esa es un poco la vuelta actual. Como todas, las relaciones humanas son complejas y dinámicas.

Para mi eso es clave en la comunicación interna de los proyectos, hay que ponerlo en común y hablarlo sin prejuicios. Si una persona no hace una lectura, previa a su llegada, no es una cuestión siempre de echarle la culpa al otro. En ese camino, aquellos que estando acá durante algunos años, y luego proyectándose… tras aprender todo lo que da nuestra experiencia, van afuera y se arman el bolichito. Y para hacerlo, en un momento se tienen que esforzar como nosotros hicimos acá en los primeros momentos. Y ese esfuerzo afuera, le resta laburo al boliche nuestro. Llega un momento, cuando lo bancamos, con buena onda, en que el proyecto de afuera se come a la persona. Y la persona se va, tras un proceso desgastante para lo colectivo.

Ese proceso de la construcción colectiva, del cooperativismo… Nosotros tenemos ciertas particularidades con el movimiento cooperativo. La realidad es que vivimos la existencia del Hogar Obrero y en los ‘90 desapareció y la juventud no sabe lo que es el cooperativismo. Ese proyecto fracasó en la disputa con el capitalismo, en una forma de concentración económica diferente. Entonces no hay un ejemplo a seguir.
Si el ejemplo a seguir es el Credicoop… vamos para atrás.

Entonces: cuando vos tenés una asociación de personas, con una forma de empresa social, que gira en torno a lo colectivo pero el exterior te fricciona hacia el individualismo, es muy difícil que entiendas que tu aporte a lo cooperativo tiene que estar por encima de tu retiro individual. Solo cuando lográs aportar a ese conjunto colectivo y ese conjunto, con un crecimiento de un grupo de personas, devuelve (porque esto devuelve todo el tiempo, no siempre en cantidad de billetes), solo en ese momento entendés que el respaldo de lo colectivo te va a hacer solucionar problemas momentáneos de tu vida económica y financiera.

En esa relación, al no tener la visión que para mi el Hogar Obrero generaba en una disputa de una manera de la economía en la Argentina, tenemos una batalla, como muchas empresas cooperativas, de trabajadores autogestionados… Puertas adentro lo dicen porque lo he escuchado: la disputa adentro es muy fuerte porque el individualismo prima. Aunque sean cooperativas o asociaciones sin fines de lucro, etc.

En esa discusión vos tenés una lucha de David contra Goliat, porque al que capacitás y lo ponés intelectualmente en otro lugar para ser un engranaje en esta construcción colectiva, a la primera de cambio el individualismo te lo saca. Cinco años después lo vas a encontrar tirado porque individualmente no perdurás. Y a veces vuelven.

Más allá de lo estrictamente económico, los hitos de un proceso colectivo son un alimento, un complemento de lo escaso económicamente. Los hitos acá, en nuestros quince años de vida, fueron creciendo exponencialmente. Antes era cada dos o tres años, y hoy casi todos los años tenemos un hito. Y terminan invisibilizados para los que forman parte del proyecto, no sé si terminan siendo valorados. Tal vez la permanente cantidad de hitos hace que no se noten… Y la verdad que eso termina pasando desapercibido y no realimenta al grupo. Quizás es parte de esta nueva generación que tiene nuevos intereses. Nosotros lo vemos en un planteo más global del proyecto.

¿Hacen presupuesto anual? ¿Lo hacen ustedes? ¿Quién se encarga de los números? ¿Alguien externo? ¿Planifican?

Sí, lo hacemos nosotros. Ya tenemos presupuestado el año que viene.

A veces pensamos en llamar alguien de afuera, profesionales, etc. Pero hay una lucha que es cuando en definitiva no podés bancar las inconsistencias de los organismos que financian. Eso te hace pensar mucho antes de llamar gente para sumarla y después no le podés pagar porque los organismos no te cumplen.

Nosotros hacemos un presupuesto de egresos e ingresos. Todos los egresos tienen fecha determinada: el alquiler del 1 al 10, la luz el 1 al 3 de cada mes. Si no lo tenés de antes no lo podés pagar. El teléfono vence tal día, Internet tal otro. Los que trabajan tratamos de que cobren el primer o segundo día hábil del mes.

Los ingresos, todos tienen fechas indeterminadas. Algunos más previsibles que otros. Entonces hay un manejo financiero que hacemos todo el tiempo. Nunca gastamos más de lo que ingresa. No podemos trabajar con déficit fiscal como el gobierno. Gastamos lo que tenemos o lo que sabemos que en algún momento vamos a tener.

¿Fuentes de financiamiento? Fondos del gobierno, subsidios, ¿tienen?

Todo, no le hacemos asco a nada. Nos presentamos a donde podamos. Tenemos una particularidad desde el nacimiento casi: siempre fuimos muy ordenados con los papeles y la documentación. Con lo cual en general, cuando surgen proyectos, siempre te enterás cuando faltan dos a cuatro semanas. Y no hay tiempo para nada: los que se pueden presentar son los que tienen los papeles en orden. Presentamos todo certificado por escribano, ya lo tenemos y lo presentamos. Eso nos jugó siempre a favor, para poder presentarnos a proyectos. Producto de eso, hace un par de años, sumamos una persona que venía trabajando en la radio, en un área de desarrollo institucional donde apuntábamos a trabajar con organizaciones hacia afuera y desarrollar toda la cuestión de proyectos. Y nos fue muy bien porque ni bien arrancó empezamos a ganar un montón de proyectos y después agarramos la dinámica: lo que haya, nos presentamos… Y vamos viendo. El que no apuesta no gana, así que apostar apostamos en casi todos lados.

¿Han tomado créditos bancarios?

Una vez lo tratamos y nos bocharon y casi los sacamos corriendo…

Cuando nos mudamos acá, hace 8 años, teníamos todos los papeles y considerábamos que éramos capaces de tomar crédito. Y fuimos cuando nos mudamos a este edificio, al Banco Ciudad de acá del barrio. Para pagar la torre… Ah fue hace 5 años para comprar un transmisor, y queríamos tomar un crédito. Hicimos venir a un gerente del Banco Ciudad, de casa central y nos trató muy mal. La sucursal del Banco Ciudad está acá a la vuelta, tenemos la cuenta de Medios Vecinales ahí…

Jamás el gerente de esa sucursal vino a conocer la radio. Además, todos los programas del registro de Medios Vecinales, tenían cuenta ahí. No solo éramos un actor importante porque manejábamos nuestras cuentas ahí sino además fomentábamos a que todos los que estaban en esa circunstancia, fueran al mismo banco, les generábamos clientes. Fuimos llevando todo para tomar un crédito y nos dijeron que éramos inconsistentes. Y ahí nos mandaron al gerente para que vea la radio, para que vea que no pueden decir que somos insolventes. Hicimos un balance de mitad de año, un cash flow de seis meses, para mostrar que éramos solventes, que teníamos cosas por cobrar de Ciudad, del Estadio Nacional y de AFIP. Y tenemos los equipos, la estructura. Y así y todo el gerente no vino… Mandó a alguien, un supervisor de casa central, a venir a la radio. Y que nos diga en la cara, ante la negativa hipotética… Y cuando vino, se le cayó la mandíbula, no entendía nada. Pidió papeles. Y nos ofreció, dando muchas vueltas, 20 mil pesos. Y le dije: a mi me da 300 mil un prestamista privado. Y se escandalizó.

Ese fue el final de la relación con el Ciudad para tomar un crédito: le dijimos que si no nos daban un préstamo, nos estaban obligando a ir al mercado paralelo. Además nos estaban dando una tasa que no nos convenía. Y no pedimos más nada al Banco Ciudad. Como no operamos con otros bancos además, es difícil la operatoria. No le podemos pedir a otro banco.

Desde ahí crecimos exponencialmente, seguro ahora somos sujetos de crédito y ahora no necesitamos nada: solamente que pongan publicidad. El día que pongan publicidad, volveremos a confiar. Por ahora son un agente externo con el que estamos obligados a tener como caja de pago (de la pauta oficial). Y si algún banco privado me da mejores beneficios, el Ciudad va a ser la caja obligada para el Gobierno de Ciudad y me llevaré la caja para ir a un banco que quiera hacer negocios de nosotros. Eso para por la incoherencia de quienes manejan, en este caso, el Banco Ciudad.

Y los fondos de fomento tipo FOMECA, ¿los usan para sostenimiento estructural o para inversiones en equipamiento?

Mitad y mitad. Lo que es equipamiento obviamente es inversión y es crecimiento, inversión en bienes de capital. Y los honorarios, en general se usó para sostener la estructura y en parte para generar nuevos puestos en la radio. Porque algunos puestos se fueron cubriendo, y nacieron, con el financiamiento ese. Que después hemos ido sosteniendo de otra manera, cuando finalizaban los proyectos. De hecho el puesto de desarrollo institucional surgió así y después lo sostuvimos. En general, sirvió mucho de crecimiento. Más de crecimiento que de sostenimiento.

¿Consideran que la radio está dentro del mercado? ¿De cuál mercado? ¿Entra y sale?

La radio está dentro del dial, dentro del mercado, dentro de los parámetros que se conceptualizan como radio, la radio tiene mayor nivel profesional que muchas radios que creen y se consideran radios profesionales, y tiene más potencial que muchas de esas radios.

El gobierno acaba de abrir el registro oficial de proveedores de publicidad (RENAPPO). Hay 49 radios hoy, una de esas es Frecuencia Zero. Entre Telefé, Canal 13, América, Cadena 3, Perfil…

Lo que digo es: pongamos reglas de juego claras y yo entro a la cancha. Voy a salir perdiendo en algunos casos, voy a empatar en otros pero algún día voy a ser campeón. Va a haber una estructura, sobre que sea: la cancha tiene tantos metros, los arcos miden tanto, se juega con tantos jugadores. Vamos a tener al árbitro en contra, ya lo sé, pero un día voy a tener una buena actuación y voy a ganar. Y voy a pasar a la final. Voy a utilizar “el método Bilardo” ¡y te voy a ganar! Está claro, está en el ADN: no creemos otro concepto de haber desarrollado quince años esta historia, que para ser campeón. El problema es: si me cambian las reglas del juego, que si dicen que el que va a arbitrar a favor mío va y arbitra a favor del Grupo Clarín, que si el que escribe el nuevo reglamento lo termina haciendo para ir “en contra de” en lugar de ir a favor mío… Nosotros tenemos muchas desventajas: entre otras decirle a la hinchada que no se crean que este juega a favor mío porque está jugando en contra. Que tampoco lo vitoreen porque es parte del mismo sistema que nos está perjudicando.

Hoy no tenemos problemas, estamos dentro del RENAPPO y hace tres años de AFIP nos llamaban porque éramos la única cooperativa con los papeles para obtener publicidad de AFIP, con un marco regulatorio que era muy complejo. Hubo gente ahí que nos facilitaba, nos avisaban cuándo estaba esa posibilidad de pauta, porque estábamos con todo en regla para obtenerla.

Eso hace que, cuando vamos a discutir por Frecuencia Zero, lo hacemos desde un lugar de importancia. No vamos con la cabeza gacha. Si no vamos nosotros así, con todo el esfuerzo que hacemos, el ambiente hostil de afuera no nos va a respetar. Eso lo tenemos muy claro. El cuero se nos fue endureciendo producto de esas batallas.

Si bien no somos un agente dentro del sistema, que quiera dar todas las batallas todo el tiempo porque nos creemos gladiadores… cuando vamos a dar una batalla sabemos que tenemos la estructura para obtener un buen resultado. Eso nos permite ser mucho más francos y directos en muchas situaciones, menos hipócritas y más sinceros en otras.

Nos centramos en lo que estamos buscando. Algunos, de nuestro sector, con las medias verdades “hicieron negocio”. Nosotros no tenemos amistades, nunca las vamos a tener… amistad hacen los otros que no paran de correr… [N. del E.: bromea citando una canción de hinchada de fútbol]. Nada de lo que hicimos lo hicimos “de arriba”. Disputamos cada situación como si fuera la última porque sabemos que es muy difícil llegar a cada situación. Esas condiciones… cada vez nos sentimos más duros, si se quiere hasta más perversos en el análisis, no aceptamos lecturas simplistas de la realidad. Son quince años al frente de una gestión. Acá somos dos del grupo que el primer día dijo “vamos a hacer Frecuencia Zero”. Ninguno se fue a otro proyecto. Seguimos gestionando la nuestra y la de los compañeros que están acá. Habiendo montado otras radios, habiendo abierto el micrófono, transmitiendo todo el conocimiento que tenemos para que otros puedan decir sus cosas en sus micrófonos. Todo ese proceso te planta en la cancha de manera distinta. Sin querer sobresalir, sin querer ser punta de lanza, compartimos espacios y nos bancamos los bemoles de esos espacios.

Como productora de contenidos ¿han trabajado? Directamente produciendo para clientes. Y otra: ¿accedieron o piensan en cooperación internacional, financiamiento internacional?

No es que estemos cerrados pero la cooperación internacional se cerró cuando a Argentina le empezó a ir mejor. Justo cuando empezamos la radio. Lo cierto es que a nivel local hay fuentes de financiamiento que son bastante más sencillas que las internacionales. No las descartamos, tal vez en momentos particulares. Pero no somos esas organizaciones que hacen giras por Europa para recaudar fondos, con filántropos, etc. No tenemos pensado por ahora algo así. Si se da la oportunidad, la tomaríamos, pero no ocurre. No es un objetivo planteado.

Como productora de contenidos, tenemos un formato muy extraño nosotros, porque tenemos web y armamos nuestros propios portales. No le producimos a un tercero. Hacemos contenidos periodísticos y tenemos nuestro periódico, nuestros programas. No lo negamos. Pero hoy percibo que nuestro gran trabajo es fortalecer las fuentes de financiamiento publicitarias del sector privado. Cómo afianzar nuestra relación con ese sector, demostrando que comercialmente somos interesantes para un nicho. Un nicho que no nos ve porque no concibe que exista una plataforma de las características que tiene la cooperativa La Cuña (que nuclea todos los medios, además de la radio): Frecuencia Zero, MeGustaRadio.net (que es la radio web), el Centro de Formación Ariel Rosales, una web de noticias que se llama PluralNoticias.com, las plataformas web de todos los medios anteriores, más el diario Noticiario Sur. Es casi un plurimedio. No sé si vamos a armar contenidos para un tercero. Nos faltaría hacer televisión…

No es que no lo hagamos. No nos lo proponemos. Si nos los proponen de afuera, lo evaluaremos, si es viable operativamente. Si se puede transformar en una vía de financiamiento… Somos una cooperativa de trabajo, si lo podemos hacer y nos lo ofrecen, lo haríamos.

Vamos a algo concreto… él puso en marcha prácticamente dieciocho radios a lo largo del país. Y la radio acá seguía funcionando. El concepto del colectivo terminó abriendo espacios de comunicación en lugares muy lejanos, como una potencialidad que nosotros tenemos y que podríamos explotar. Cuando alguien monta una radio, puede ocurrir que nos pidan presupuesto a nosotros. Nos conocen dentro de un sector, tenemos quince años de historia, con la particularidad de que somos técnicos electrónicos, venimos de esa rama que nos da la posibilidad de haber cometido menos errores en el desarrollo de nuestro medio.

Todas esas características dan como resultado un proyecto particular, con sus fortalezas y debilidades. Somos muy conscientes de las fortalezas, para explotarlas, antes que dejar entrever las debilidades. En esa situación hay astucia en el manejo de esto. Por eso nos gusta usar esas palabras… astucia, perversidad… que no se nombran.

En las respuestas, fuimos encontrando más diferencias que similitudes con las radios que venimos entrevistando. Sin embargo, en el tema de la publicidad privada, veo que están en una situación parecida que otras radios.

Salvo en proyectos de radios que están en pueblos muy pequeños, y la radio es una organización de organizaciones. Nuclea como cinco o seis organizaciones campesinas, etc. Gente que tiene un negocio, está el almacén del pueblo, no es que hay quince radios en el pueblo. Entonces: ellos si quieren, tienen más posibilidades de desarrollar la pauta comercial, en sumas que para nosotros son mínimas pero allá son más significativas.

Ya en lugares más grandes, es muy difícil. Si nosotros, con el desarrollo que tenemos, recién estamos arrancando con la publicidad… Y en las radios comunitarias siempre está este tema dando vueltas… No conozco ninguna que lo tenga resuelto. Surge reiteradamente el tema. Es un camino que se está empezando a escribir. No es fácil.

Además, nadie que es contador se viene a ofrecer para trabajar en la parte administrativa de una radio. Nunca pasa. Todos vienen porque quieren salir al aire, ni siquiera operar. Nadie viene a hacer la venta publicitaria, a darnos una mano con eso. A decir que el proyecto es muy viable. Es muy difícil este camino.

Volviendo al tema del club de socios… las radios que no tienen competencia, con anunciantes únicos, como el fiambrero del pueblo… la pauta se convierte ahí en un aporte casi societario. La publicidad se disputa en los lugares donde hay competencia. Mucho más en las grandes ciudades. Y mucho más donde el dial está atestado. Hay muchos lugares donde anunciar… Como el sector comunitario no quiere competir, recién ahora está viendo que tiene que competir, primero por audiencia… mucho menos puede competir para “robar” capacidad comercial a un medio privado. Donde el que puso el medio, tiene fines de lucro, no para disputar mensajes. Entonces: este camino empieza a tener más rebote en radios que están en un espacio, que necesitan vender publicidad privada para poder sostenerse. Y el camino, es: primero romper la estructura de cascarón en donde “me tienen que llover ayudas porque soy yo y me tienen que ayudar”. Esos dos esquemas empiezan a batirse para generar la explosión. Y en nuestro caso, si pudiéramos darle un tiempo más la vuelta para estar afuera de la publicidad privada… Hoy estamos casi obligados, a ser punta de lanza en eso. A decir “no hay miedo”. Si venimos entrenando para jugar el partido, lo tenemos que jugar. No podemos tener miedo. No alocadamente, pero empecemos a atacar. Con astucia. Es más sencillo de lo que parece pero hay que trabajar, armando una estrategia. Y volvemos al origen: ¿cómo se arma esa estrategia si tenés gente que trabaja de otra cosa y viene un ratito a jugar a la radio… y si el 90% de la gente de la radio es así? ¿Les dejás a tres personas la idea de cómo armar la estrategia? Y el resto de la gente “juega” un ratito… Es muy complejo. Armar una estrategia, compleja, casi innovadora, con todas las condiciones en contra… Y con menos gente… Es muy difícil. Empecemos a ver que tenemos que “jugar el partido todos juntos”, fortaleciendo los aspectos que están flojos. Y cuando estemos listos, salir a buscar todos los caminos con los que podemos forjar lazos con distintos sectores. Muchas veces sectores cercanos no nos ven con potencialidad… Es otra hipocresía de esto: no nos ven, no les interesamos. ¿El Credicoop? Anuncia en los grandes medios, no en las cooperativas. Entonces: ¿cómo hacemos? ¿Le pedimos a los bancos privados? Si el banco solidario nunca se fijó en Frecuencia Zero… En esa discusión, tenemos que tirarle las orejas. Y ver al sector cooperativo, de espacios autogestionados, que también necesita publicidad. Y son espacios que tienen que empezar a generar el management para obtener publicidad. No podemos depender siempre del Estado porque es una carambola. Si hacen un buen producto, si el producto tiene la etiqueta y el código de barras, ya está para competir. Pero lo primero es darse a conocer: y qué mejor que hacerlo en un medio que te puede entender, que está en la misma situación. Pero hay que discutirlo, la necesidad es mutua.

¿Y eso no se da porque el anunciante no los conoce? ¿Porque no se anima? ¿O porque todavía ustedes no se pusieron a buscar a fondo y falta capacitarse, salir a la calle, etc?

Hay de las 3. Estamos empezando a salir a la calle. Estamos saliendo a la calle, en algunos casos porque los comerciantes no nos conocen. Además salimos a hacer conocer el medio. También hay un gran desconocimiento de los comerciantes en lo que es publicidad. Piensan que es instantánea: ponés una moneda y te entran cinco personas por la puerta del comercio. Instalar una marca lleva tiempo, estrategia publicitaria, no es inmediato. Y hoy, está el tema de la inmediatez, todo tiene que ser ya. Y no es fácil. Hay un poco de parte nuestra de tener que educar a nuestros futuros clientes porque cuesta.

Eso por un lado, y por otro, respecto al sector de las empresas sociales pasa que muchas empresas, que puertas adentro están en pañales, no lograron convencer a sus integrantes que son una empresa social. Que no tienen sus estrategias de management, que no tienen tiempo para eso, que no son convocantes esas necesidades porque no tienen la propiedad de su empresa. Después hay otros sectores, que tal vez están mejor establecidos, pero que eso ocurre porque tienen una relación política que les permitió establecerse. Están cómodos con eso, exceptuando lo que empezó a pasar este año, donde todos están desesperados… Ahora hay que buscar la nueva gallina de los huevos de oro. Y aunque parezca jodido, hay que atravesar estos hechos. No está bueno estar siempre en la comodidad… porque aparte hay una sola fuente y el que la agarra no la quiere soltar… Este momento, de crisis: genera oportunidad, con una parte, de decir “miren este sector”. Si te echaron de una empresa líder de calzado, y hacés tu propia marca, y creés que podés disputar con otras empresas ¿cómo hacés conocida la marca? ¿O se lo vas a vender a la otra empresa para que venda tu calzado con su etiqueta? Nosotros estamos en condiciones de ser la plataforma de difusión de eso. Primero canjeamos pero después queremos dinero en efectivo, porque no podemos pagar los impuestos con zapatillas. Y después queremos hacer un evento. Pero el anunciante tiene que aportar dinero. Para permitir que nosotros vivamos como medio. Ese camino para mi es la zanahoria que me motiva a salir al ruedo con esta radio.

Y pasa que también, y lo hablamos hacia adentro, uno llega acá para hacer radio y tiene que transformar todas esas ganas para efectivamente poner el carro a andar. Y subir gente y empujar, y decirle a más gente que venga. Es esto o no es nada. No queremos volver a pedir limosna. Producto de la dignidad de cada proyecto, está si uno acepta empujar un carro así o desea volver atrás. La maduración de cada proyecto, tiene la clave de todo esto. Si da para jugar el partido, o esperar otras condiciones…

Frecuencia Zero

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