Hacia una edición creativa

Cómo pensar el momento de la edición como algo más que la suma de ladrillos.

Por Alejandro Torre y Francisco Godinez Galay

Es cierto, en la edición sonora de nuestras obras estamos construyendo. Llevamos a cabo lo que plasmamos en el guión, lo que tenemos en la cabeza o simplemente (a no descartar nunca esto) lo que la intuición y el gusto nos va diciendo. Pero esta es una etapa de amplias posibilidades creativas. Estamos componiendo una música con muchos más elementos que solo melodías. Si lo pensamos así, ampliaremos nuestras fronteras a la hora de intentar algo nuevo.

La edición en una producción radiofónica es una etapa clave a las hora de poder hacer de nuestros proyectos, productos más interesantes y atrapantes. Es una herramienta que nos ayudará a destacar nuestros mensajes y sobre todo poder dejar en claro las intenciones que en principio pensamos en nuestro guión.

Palabras, sonidos, músicas, silencios, (¿ruidos?), todos elementos que la radio utiliza como partes de un todo, tienen que ser utilizados en función de nuestra idea, pero hay muchas formas de utilizarlas. Hoy los nuevos fenómenos sonoros -como los podcasts- proponen piezas más cortas; y en menos tiempo tenemos que lograr desarrollar nuestras historias de manera más dinámicas y creativas, pero donde no se pierda la esencia de nuestro mensaje y a su vez no perdamos la atención del oyente y más aún, logremos conquistarlo para que nos siga escuchando.

Obviamente que esto no solo se logra con una edición creativa: el interés del oyente radica en la elección de los temas, en los contenidos que le ofreceremos, pero la forma de contarlos juega un rol más que importante. Por eso, es preciso entender que hay un fondo y una forma, un qué y un cómo, que deben ir de la mano para conquistar los oídos. Y allí una clave es la imaginación sonora: esto es, cómo creemos que debe sonar aquello que estamos elaborando. Esta noción debe aparecer desde el guión, y la edición es el momento de probar si aquello que resonaba en nuestra cabeza, efectivamente es posible y cumple con nuestras expectativas.

Edición convencional

Esto podría leerse como una edición en la que no se corren riesgos y en donde la misma sea solo una herramienta que ordene nuestra historia de forma “cronológica”, por ejemplo un documental sonoro en donde se cuentan los sucesos que definen la historia. Testimonios, registros de archivo, paisajes sonoros, locuciones incidentales que ilustran algunos puntos de la historia  -y por qué no nuestra opinión- pueden ser partes de nuestro proyecto y los mismos podrían mantener una linealidad narrativa que mantengan la historicidad de la misma, esto es de alguna manera, no correr riesgos. Pero esa misma edición convencional, habitual, la que emprendemos todos los días puede alimentarse y enriquecerse. No estamos buscando que todas nuestras producciones sean obras de experimentación sonora premiadas, sino darnos la oportunidad de mejorar nuestra producción y de agregarle color. ¿Se puede hacer de otra manera sin confundir al oyente o perder los mensajes más importantes de la historia? Creemos que sí, y ahí está el riesgo que pretendemos traten de correr. Para esto proponemos incentivos metodológicos, presentes en todo el proceso de creación, y por supuesto que también en el del montaje:

  1. Probar. Venimos con una idea de lo que queremos, sabemos cómo tiene que sonar. De todos modos, démonos la oportunidad de probar otras opciones. En el momento de montar, tenemos la oportunidad de prototipar cómo quedaría alguna combinación de sonidos y quizás nos sorprendamos. Nunca descartemos el valor del azar en la creación. Como el azar existe, busquémoslo, tentémoslo a que aparezca para ofrecernos algo que no considerábamos o que no conocíamos.
  2. Para ejecutar lo anterior nos pueden ser útiles algunas preguntas como: ¿Puedo hacer de otro modo lo que estoy haciendo? ¿Esto se puede mejorar? ¿Esto es algo que yo me quedaría escuchando? ¿Esta es una obra que me daría orgullo mostrar? ¿Qué cosa NO haría con este proyecto? (y probar de hacerlo)

Proponemos también tres grandes bloques en que podría dividirse el proceso de edición, lo que nos permite dividir los productos y organizar el proceso de montaje, al menos internamente:

1. Un arranque potente

Los primeros segundos de nuestro proyecto son claves. Serán los que pueden lograr atrapar al oyente para siempre. Bueno, siempre quizás sea un término un poco exagerado, pero es una idea utópica que hay que mantener, un horizonte hacia el que caminar. De eso se trata esto de los riesgos en que tanto insistimos.

Por ejemplo. Un concepto fuerte, parte de un testimonio definitivo, palabras que puedan llegar a definir nuestra historia -al menos en parte y no revelen del todo la idea pero la insinúen- sonidos definidos y potentes o hasta un registro de archivo tratado (en caso de un documental sonoro), todos elementos que podrían usarse para un arranque -que funcione casi como si fuera un mini trailer de nuestro proyecto- y que contenga un extracto del todo a contar y defina parte de la estética que se desarrollará a lo largo del resto de nuestra pieza. Acá podemos sacar a luz todos los recursos y herramientas que el software que utilizamos para la edición nos permita. Arriesgar con efectos, golpes musicales y palabras claves -que podríamos rescatar de los testimonios- para hacer de ese comienzo algo atrapante, una mini obra estética, una composición musical con los elementos de la radio.

2. Un desarrollo inteligente

El guión sería en principio la primera idea de la edición, pero la experiencia nos hace decir que muchas veces a la hora de comenzar con la misma y empezar a escuchar lo que vamos armando sobre las pistas, aparecen obstáculos, nuevas ideas o el propio azar que nos empuje a tomar decisiones sobre la marcha que reformen el proyecto original. El valor del guión, en este caso, es ser una hoja de ruta de la cual podernos apartar sin que prime el caos. Un efecto, un golpe de música para resaltar alguna palabra clave van a ir apareciendo sin dudas. Todo esto será algo que muchas veces lo vamos a ir descubriendo.

Nuestra historia ahora avanza en una línea de tiempo, y llegaremos a esos momentos en donde los mensajes fundamentales irán apareciendo y esto necesita un “clima”. Acá es donde tendremos que ser inteligentes a la hora de administrar esto momentos y resaltarlos con todas las herramienta a nuestra mano y es donde la música que elijamos será fundamental, para reforzar estos conceptos. Lo que se puede llegar a denominar como música incidental sirve para reforzar nuestras intenciones narrativas, mantener la tensión y así captar la atención del oyente y hacerlo seguir adelante, intrigado y/o sorprendido en algunos casos. Puntos de enganche que creen una identidad al proyecto.

Otro elemento que podemos agregar y que en muchos casos no tenemos en cuenta, son los silencios. Quizás entendamos esto como la antítesis de un proyecto sonoro, pero como dijimos, utilizados en su momento adecuado y con inteligencia puedan ser puntos claves a la hora de nuestra narración. Probemos qué sucede.

3. Un cierre que enganche o no

¿Cómo terminar nuestro proyecto? Y… de la mejor manera; no hay chance. Tenemos que tener en cuenta el formato de nuestro proyecto. Es una pieza única o es un producto seriado? De todas maneras, el final tiene que contener en parte algo de lo que hablamos en el punto 1. (Un arranque potente). No puede ser un momento más de nuestro proyecto, debe contener una acento especial y contener características que cierren con fuerza narrativa y estética, todo lo que construimos hasta llegar acá. En el caso de un proyecto seriado debe dejar enganchado al oyente con datos clave, pero también con una estética que lo empuje a seguir escuchando. En el caso de los contenidos unitarios, las elecciones sonoras del final nos pueden ayudar a generar un clima que quede resonando en el oyente, que lo deje pensando, que lo emocione. No pensemos en que termine correctamente (o no solamente), sino en la emoción que queremos causar. Recordemos que la radio interpela al oyente desde una doble apelación racional-emocional. Lo emocional está en cómo suena, y la edición es nuestra herramienta.

Edición experimental

La experimentación, el radio arte, también son otro tipo de contenidos en donde la edición es más que importante y hasta podríamos llegar a decir que es el todo en este tipo de proyectos. Acá es donde la edición se vuelve protagonista y donde la utilización de las herramientas que nos brindan los softwares que utilicemos jugarán su papel.

Pero acá es donde tenemos que arriesgar más y dejar de lado eso que a veces no utilizamos por desconocimiento, experimenten con cuanto filtro encuentren a la vuelta, sumen pistas con sonidos que ni saben que son, hagan mierda todo de una vez!

Coda

Estos últimos lineamientos, nos solo son útiles a la hora de una pieza experimental, sino que también pueden ser utilizados a la hora de un documental sonoro o de un simple testimonio que queramos editar.

Tratar de romper la linealidad de un contenido sin perder su mensaje es el desafío que le proponemos.

Abrazo, hermano.

Para pensar

¿Cuántas herramientas utilizamos del software de edición que usamos? ¿Investigamos el resto?

¿Editamos algo que nos guste volver a escuchar? ¿Por qué?

¿Qué sonidos nos atraen?

¿Qué importancia le damos al ritmo en nuestra producción?

Materiales de interés

RadiosLibres.net. Aquí encontrarán tutoriales sobre programas libres para edición sonora. https://radioslibres.net/

Hacia una edición creativa

También te puede interesar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.