La ética en el documental sonoro

¿Cómo aparece la pregunta por la ética en la producción radiofónica? ¿Qué características especiales tendrá en el documental sonoro?

Conceptos vertidos durante el Segundo Foro de Documental Sonoro en Español SONODOC. Ocotlán, septiembre de 2016.

Identificamos dos tipos de relación del documental sonoro con la ética. Por un lado, la ética en su producción. Y por otro, la ética como misión del documental sonoro.

En la producción

En cuanto a testimonios de personajes, hay que saber equilibrar entre la ética y la espontaneidad. Según un gusto personal, en algunas situaciones se pierde naturalidad si explicamos demasiado lo que queremos realizar y lo que queremos el entrevistado. En algunos casos nuestra narrativa nos pide hacer entrevistas de improviso, en el momento. La relación de confianza con el entrevistado la iremos generanod con el correr del encuentro. Si avisamos demasiado se pierde el valor que tiene el grabador de no ser invasivo.

En algunos casos se coordina previamente la entrevista, sobre todo con especialistas o con un personaje muy protagónico. Hay trabajos más de inmersión en un paisaje en donde uno apenas se presenta y explica un poco. En todo caso, explicaremos después de finalizada la grabación, qué es lo que haremos con ella. Allí hay algo ético: siempre explicar, aunque sea después, en qué será usada una voz que estamos registrando. Así de ese modo, también tendremos el beneplácito del entrevistado.

El sonido resguarda bastante la intimidad, y eso nos brinda mayores herramientas para poder utilizar testimonios obtenidos en nuestra producción. No hay imagen, así que los entrevistados sentirán mayor protección; y podemos emplear ciertos recursos como no publicar nombres de quienes aparecen hablando.

Recomendamos siempre grabar más allá de la entrevista, desde antes y hasta después, grabar los off the records, porque allí suceden cosas valiosas y el documental sonoro intenta comunicar escenarios y atmósferas para las cuales es muy útil el registro de momentos vividos realmente, fuera del contexto de la entrevista formal. En todo caso, si hay algo valioso en ese registro off the record y que puede ser sensible, se comunica y se pide autorización. El límite es la voluntad del entrevistado, su privacidad, su intimidad, y sus datos personales sensibles.

Por eso, preferimos explicar a posteriori lo que haremos con la entrevista o grabación que acabamos de hacer.

Por supuesto, hay casos y casos. A veces explicar antes no le quita la espontaneidad. Pero siempre preferimos grabar la primera entrevista. Y esto es cosa de estilos: algunos autores prefieren varios encuentros antes de la grabación. Nosotros no, porque el personaje se acostumbra, se repite, estandariza sus respuestas, se protege del error, el titubeo, el silencio, que en el documental sonoro, son fundamentales porque comunican mucho acerca de lo que se está hablando.

El caso de explicar luego es importante sobre todo cuando grabamos una situación que está sucediendo en ese momento y no podemos detener. Explicar en el momento, cortaría la situación. Lo que hacemos es grabarla y avisar luego lo que hemos hecho y lo que haremos, y en esa explicación tendremos el visto bueno o no del protagonista de la grabación para que la utilicemos.

Otra clave es no dar datos de los testimoniantes si no pudimos avisarles, o si por algún motivo su testimonio es confidencial o fue hecho en confianza a nosotros perdiendo de vista que eso será escuchado (muchas veces sucede eso por el poder que tiene el grabador de borrarse con el correr de la entrevista)

Otras claves éticas estarán en la utilización de los materiales sonoros de terceros. Tenemos que tratar de poner los créditos al menos en las fichas de publicación de la pieza. Y tratar de que con recursos sonoros se entienda que son audios producidos, obtenidos de terceros.

Tener un especial cuidado con la música y efectos sonoros con derechos de autor. Preferimos música y efectos libres. Así evitamos estar usando algo que no está permitido.

Creemos que el documental sonoro no intenta ocultar que se trata de una mirada subjetiva sobre un tema. Por eso lo llamamos “el engaño más honesto”, engaño desnudado, que queda claro desde el principio. Argumentamos, opinamos, mostramos, defendemos la veracidad de una historia, pero desde un recorte y perfil que queda claro por la construcción y la estética de la obra. Eso también es una cuestión ética importante: mostrar desde dónde hablamos.

Otra pregunta ética estará en cuánto se monta en un documental sonoro: con el montaje se puede opinar. Pero es una línea delgada entre un montaje artístico, y mentir la realidad. Preferimos las ediciones donde el montaje no deja dudas sobre la presencia de esos sonidos, donde se entiende que es eso lo obtenido por nuestro registro.

Además aparece la cuestión ética en el uso de la ficción. De incluir ficción en u documental sonoro, debe entenderse, y hay recursos para ello, que se trata de una dramatización. Basada en la realidad, pero que no es una grabación de campo. La recreación de un hecho, preparada para ser escuchada como el hecho en sí, no es algo que prefiramos. No se trata de actuar la realidad para que parezca la realidad. Eso es un engaño que se nota. Hablamos de utilizar recursos dramáticos para poner en sonidos, datos o informaciones producto de nuestra investigación y de las que no contemos con el archivo sonoro real. Siempre dejando en claro que es una ficción agregada, y cuya utilidad es brindar información y dinamismo sonoro a la pieza.

Temas sociales

Respecto de las temáticas abordadas, el documental sonoro que nos interesa es el que es capaz de contar problemáticas y temáticas de interés social, y que ojalá contribuya a solucionarlas o difundirlas.

El documental tiene la posibilidad de incorporar una responsabilidad social que es importante. Al ser una radio de creación, puede darse el lujo de abordar temas o enfoques que no están en las agendas de los grandes medios, y utilizando plataformas independientes de distribución, contribuir al debate público.

El documental sonoro también tiene una responsabilidad en hacerle justicia a las historias anónimas de miles de personas que han vivido cosas interesantes, como las que no. Tiene un componente ético en brindar micrófono a aquellas voces. No son los sin voz, son sin micrófono. Esto abre un abanico de utilidades de las cuales quizás el documental sonoro, o la radio en general, no son conscientes.

La libertad de expresión consiste en la posibilidad de decir hacia muchas personas. Esto es casi imposible para la mayoría que no puede acceder a los medios de comunicación. Por eso son tan importantes los medios comunitarios, y géneros radiofónicos como el documental sonoro. Y de ahí nuestro interés particular en la conjunción entre ambos mundos.

Ahora bien, la libertad de expresión muchas veces sirve mas allá de quién escuche del otro lado, cosa que es en la mayoría de los casos incomprobable e inconmesurable. Con nuestro grabador, estamos otorgando a muchas voces la posibilidad de autoidentificarse, autorrealizarse, sacar de sí sus opiniones, experiencias, sensaciones, y eso es un rol importante que puede tener el género.

Imagen: https://pixabay.com/es/curacao-caba%C3%B1a-color-1467575/

La ética en el documental sonoro

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