NARRATIVAS RADIOFÓNICAS

La radio también es Caricias

Caricias es una excepción a la regla, pero confirma que LA radio no es lo que mayormente nos presenta el dial comercial.

Caricias es una excepción a la regla, pero confirma lo que desde siempre insistimos: LA radio no es lo que mayormente nos presenta el dial comercial: la radio es todo lo que ella puede ser (y lo que ya ha sido). Caricias, del Grupo Criolla, es el ejemplo de que el medio es rico en posibilidades, que sigue siendo importante para la juventud, que se adapta y multiplica. La clave es la creatividad.

Disclaimer. Tengo que decir que me declaro oyente de Caricias. Y además hay que evidenciar los sesgos desde los cuales hablo: he visto de cerca cómo se iba construyendo ese proyecto, y uno de sus miembros es Juan Ruffo, también miembro del CPR. Al aire además están Tomás Rebord, Elisa Sánchez y Cristian Cimmminelli.

Dicho esto, observamos que se trata de un programa de radio a la ¿vieja? usanza. Es decir, que sale al aire en vivo, que es posible escuchar mientras se desarrolla. Pero esa característica del vivo no lo limita: también está integrado por piezas pregrabadas y se despliega en multiformato de forma sincrónica y asincrónica.

Caricias, del Grupo Criolla, es el ejemplo de que el medio es rico en posibilidades, que sigue siendo importante para la juventud, que se adapta y multiplica.

Cada programa es monográfico, es decir, basado en un tema en especial, a veces motivado por la coyuntura, a veces totalmente despegado de la actualidad. La amplitud de los temas es enorme, y funcionan como caminos sobre los que encausan las narrativas. Los programas comienzan con un editorial de Tomás Rebord, que casi siempre es un texto corto y dedicado, provocador y existencial, tan real como absurdo, de esos que te dejan riendo mientras una lágrima rueda por tu cara. Y luego de ello viene una pequeña pieza sonora que crea Juan Ruffo y llama “transición”, en un ejercicio de traducción que plasma el tema elegido en una breve pieza con mucha impronta experimental y humorística.

Además, se destaca el sketch en vivo, guionado, con mucha originalidad en cuanto a personajes e interpretación. ¿Ficción en la radio comercial argentina en 2021? Sí, es posible, y muy bien recibido. El catálogo de personajes, además, va creciendo y algunos de ellos vuelven a aparecer en diferentes programas, sumando al código interno de complicidad que hila la narrativa global.

Otras secciones son Momentum, La cosa está en orden, DNU, Charlanchez. En StoryBord, Tomás Rebord cuenta de forma muy entretenida algún suceso o personaje histórico que tiene que ver con el tema central de la emisión ¿Historia contada por radio para jóvenes en tiempos transmedia? Es posible.

Caricias y la Gente es un momento donde luego de haber dado la consigna del día, los y las oyentes (Gente, en el léxico Caricias) participan con mensajes en audio o texto. Suelen ser mensajes muy creativos, y los conductores suelen valorarlos muy genuinamente ¿Radio en la que sus conductores respetan -y admiran- a la audiencia? ¡Demencial! Esa es la clave con la que se ha generado una fuerte comunidad en torno al programa, sobre la cual se ancla gran parte de la originalidad de la propuesta.

Ficción, humor, politica, charlas cotidianas, historia. Comunidad de oyentes. Sostenibilidad económica. Radio multisoporte. Resignificación, traducción, reformateo, experimentación. Uso creativo del territorio digital. Todo eso y más es Caricias.

Otras secciones habituales son Momento Whiskas, donde la consigna es conversar sin guión ni consigna, en general en un tono más serio que el de todo el programa, resignificando el género de programa de humor (¿una sección de seriedad en un programa de humor?) y el cierre musical. En general el programa se construye con esos bloques, pero hay programas puntuales que escapan a la propia estructura de Caricias (es decir que se permiten escapar a sus propias reglas). Tal el caso de Caricias TV, una emisión distinta dentro del mismo universo: un programa donde la idea fue literalmente recrear el acto de estar viendo televisión y supuso un esfuerzo de traducción del lenguaje televisivo al radiofónico.

El musical de Caricias también es un episodio que juega con la narrativa, con los clichés, forzando los márgenes de lo que se espera en la radio comercial. Además, tiene una gran producción artística y se basa en la descontextualización de un género y su uso en un lugar donde no se lo espera.

En lo que es la expansión multimedia, hay que decir que Caricias la exprime de gran manera. El programa sale en vivo todos los jueves a las 21 por onda hertziana en El Destape FM 107.3, también en su señal online y por YouTube (TuTubo, en el léxico de Caricias). Quien escucha el programa en YouTube puede participar a través del chat, y puede verlos haciendo el programa, con cámaras que hay dispuestas en el estudio. Pero no es radio filmada: en los sketches se opta por sostener la fantasía de la radio, y lo que se puede ver son imágenes fijas o con mínimas animaciones, diseñadas especialmente, con una representación gráfica de los personajes y los mundos creados, pero sin ofrecer más descripciones que esas, y mucho menos mostrar el detrás de escena de las actuaciones. Por eso se trata de radio transmitida por YouTube, donde no vemos a los actores, sino a los personajes. Si bien las imágenes de estas secciones están pensadas para cada ocasión, son solo un complemento de lo sonoro. También se diseñan especialmente las portadas gráficas de cada programa y de cada contenido subido.

Por supuesto que están en todas las redes sociales. En cada programa, proponen un hashtag para que la participación en ellas se dé sincrónicamente. En casi todos los casos, han logrado ser trending topic. ¿Radio creativa, experimental y masiva? Claro que sí.

Por otra parte, el programa es subido luego a plataformas de podcast, pero haciéndose un trabajo de reformateo: se sube el programa completo (sin los temas musicales), pero también algunas secciones por separado: el StyoryBord y el Momento Wishkas. En YouTube, el reformateo es distinto: se sube cada sección por separado.

Durante un tiempo produjeron el After Caricias, un contenido específico para el territorio digital, y que era grabado al terminar cada programa en vivo, luego editado y subido como contenido complementario y expandido del programa en sí. En este episodio, justamente, hacen referencia a la estructura del programa, cómo fue mutando y cómo escucharlo.

Los temas musicales también tienen su espacio asincrónico. Los temoldrios (en el idioma Caricias) tienen su playlist en Spotify: si te gustó la selección o alguno de los temas, podés volver a ellos. Además hay dos discos en Spotify con los cierres musicales originales hechos para cada programa.

El programa, a su vez, tiene un sistema de suscripción para que sus oyentes aporten económicamente con el proyecto, con tres escalafones y diferentes beneficios, como ver el programa entero antes que nadie, o acceder al Momento Whiskas de forma anticipada.

Los oyentes son participantes de la sostenibilidad del proyecto, pero también del universo narrativo. Tal es así que existe un grupo de Telegram (Gentelegram) hecho por la audiencia, y algunas cuentas de Twitter que interactúan con el programa. Es decir, los oyentes de Caricias se conectan con el programa, entre sí, y también producen contenidos y acontecimientos de comunicación.

Los oyentes son participantes de la sostenibilidad del proyecto, pero también del universo narrativo

Es un experimento, que ya va por su tercera temporada, con mucho trabajo de preproducción pero sin acartonarse, con espacio para la improvisación y el error, para lo espontáneo. Con un gran trabajo de edición y de guión, apoyado en el carisma de quienes están frente al micrófono (sí, la radio también es personas charlando frente a un micrófono, pero importa que sean magnéticas), aprovechando las posibilidades de expandirse a otros soportes, en radio comercial masiva y con un perfil profundamente político pero no solemne. Caricias demuestra que todo eso en radio es posible. Solo hay que tener la creatividad necesaria.

La radio también es Caricias

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