Mecanismos concientes. El arte de escuchar lo que oímos

¿Qué cantidad de información registramos de los sonidos que escuchamos a diario? ¿Cuál es la sonoridad de una cultura? Por María Naiberger – CPR

“Aún en medio del ruido hay sonidos que laten para quien sabe buscar y tiene los arrestos y la paciencia suficientes para hacerlo” – Subcomandante Marcos.

 

¿Qué cantidad de información registramos de los sonidos que escuchamos a diario? ¿Realmente escuchamos los sonidos que nos rodean? ¿Cuál es la sonoridad de una cultura?(En el sentido etimológico de la palabra cultura, cultura como un espíritu folclórico con una identidad única, y  como la cultivación de la espiritualidad o la individualidad libre.) ¿Estamos bien alimentados en la práctica de la escucha?

Estos y otros tantos interrogantes se me plantearon a la hora de escribir. Partiendo del hecho de sentarme frente a la computadora y observar que además de una página en blanco hay un montón de ventanas abiertas con miles de informaciones y estímulos, reflexiono sobre el tema de la escucha activa, la cultura sonora y la contaminación de sonidos que tenemos alrededor y de la que pocas veces somos conscientes.

El mail, el Facebook, You Tube, radio online, el chat. Uno abierto detrás de otro y conectados a la vez. De repente se superponen: las líneas de este escrito, con un video produciéndose, el stop a la radio que acolchonaba la noche, algún sonido de chat de alguien que quiere interactuar, una ojeada al Facebook a ver qué “dice” el entorno que se va construyendo segundo a segundo.

Vivimos inmersos en una cultura netamente visual, a pesar de que el sentido auditivo, por lo general, es el primero en desarrollarse. Paradójicamente, se nos dificulta recordar con exactitud un sonido. O una voz, pero al escucharla podemos reconocerla instantáneamente y hasta a veces reproducirla de forma muy similar. Además, el oído es el único sentido que no se puede anular: se puede decidir no mirar, pero la no escucha absoluta es imposible.

Nuestra respiración o el ruido de las hojas con el viento pueden llegar a medir 10 dB (unidad de medición para la presión acústica), una aspiradora o un televisor en tono alto puede rondar los 70 dB (el límite para que lo consideremos como un sonido que no llegue a molestarnos) y el despegue de un avión estando a 25 mts. llega a los 150 dB, lo cual nos puede provocar la rotura del tímpano.

Leo e investigo estos datos, me pregunto de qué manera podríamos tomar conciencia del sonido ambiente y sus niveles cada vez mayores, por qué sobrepasamos muchas veces los límites de tolerancia a la contaminación sonora.

Algo que siempre me llama la atención, es de qué manera el arte puede crear conciencia. Esto me llevó a leer  los conceptos del arte sonoro, los cuales son conocidos por trabajar e investigar sobre “eco-acústicas”.

Así desplegué unas cuantas pestañas del explorador, esta vez de a una en una, para encontrar distintos ejemplos de arte sonoro. “Abrí mis oídos” y encontré:

La pieza 4’33” (1952) de John Cage, una obra musical de 4 minutos y 33 segundos en la cual ningún instrumento es ejecutado. Cage juega de lleno con el concepto de que “el silencio no existe”, como también que todos los sonidos existentes pueden constituir música ya que los sonidos del auditorio (murmullos, carraspeos, rechinidos de las sillas, etc.), se convierten en la pieza misma. De esta manera, el espectador es incitado a escuchar su ambiente.

A medida que se profundizaron sus bases, el arte sonoro encontró rumbo en la calle, con el principio de alertar sobre el ruido ambiente para potenciar la conciencia ciudadana:

Max Neuhaus instala su obra Time Square (1977 – presente) en la famosa intersección peatonal de Broadway y la Séptima Avenida en la ciudad de Nueva York. Abajo de las rejillas de ventilación del subterráneo situó diferentes altavoces que hacen resonar con diferentes tonos los materiales de la estructura, los cuales refuerzan el sonido ambiente y crean diversas armonías a lo largo de la instalación.

Mil personas por hora transitan por sobre esta rejilla a través de un caos sonoro y visual. Es en esta terrible situación (propia de este lugar de la ciudad) en donde se produce una apreciación diferente del contexto. El sonido constante y extraño de la obra traslada la perspectiva usual de la percepción revelando cordialmente el verdadero panorama de esa dictadura urbana.

En palabras de Neuhaus: ”Cuando te paras ahí obtienes una idea, cuando el sonido llega a ti cambia totalmente tu percepción, caes a tus pies un poco, todo lo que ves a tu alrededor es opuesto a lo que sientes, una profunda sensación que esta instalación te da usando solamente un par de tonos subterráneos.”

Estas obras tienen el fin de sensibilizar en la población lo que comúnmente se vive ignorando, instruyen sobre nuestra relación con el entorno, con nuestra historia y patrimonio acústico y por último con nuestro cuerpo y en cómo percibimos el medio.

Ahora se abre una nueva pestaña y pienso que si bien este arte es una herramienta interesante de concientización, ¿es realmente tan fuerte como para ser efectiva cuando día a día  los niveles de contaminación acústica crecen en las ciudades?

Considero tener en cuenta repreguntarme estos principios de arte sonoro con la actual interacción tecnológica, las nuevas formas en que nos relacionamos con los sonidos y la producción de los mismos cuando es más común tener a mano una computadora para registrar y construir nuevas formas de escucha.

Cierro las pestañas alrededor de este texto y me pregunto… ¿Y si giramos el pensamiento hacia la conciencia dentro del ruido que nos rodea y escuchamos los sonidos latentes? o en palabras de John Cage:

“Cuando te haces conciente de qué es lo que ‘están haciendo contigo’ estás en condiciones de reflexionar y formular tu propio interés. Así te haces conciente del mundo en el que estás y puedes manejar más determinadamente tu entorno lo cual es fundamental para determinar tu propia vida. En forma práctica, el estar conciente de cómo funcionan los mecanismos de percepción te dan la posibilidad de decidir qué aceptar y qué no.”

BIBLIOGRAFÍA:

http://web.archive.org/web/20090226190819
http://www.artesonoro.net/articulos/cage.html
http://web.archive.org/web/20100902221556
http://www.escoitar.org/2006-08-09-Tecnologias-de-Control-Social-el-sonido
http://web.archive.org/web/20090211120359/http://max-neuhaus.info/audio-video/
http://web.archive.org/web/20071221183933/http://es.wikipedia.org/wiki/Arte_sonoro
http://web.archive.org/web/20090218091009/http://artesonoro.net/artesonoroglobal/Sinestesia.html
http://www.max-neuhaus.info/home.htm

Mecanismos concientes. El arte de escuchar lo que oímos

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