Entre el pañuelo naranja y el auge del evangelismo: ¿Qué pasa con las radios?

Algunas consideraciones sobre las radios religiosas.

El flamante presidente brasilero y su vínculo con la iglesia evangélica, la aparición del Diputado Olmedo en Argentina siendo bendecido en un (frágil) escenario de la Iglesia Universal del Reino de Dios y la proclama de “Iglesia, Estado, Asuntos separados” impresa en pañuelos naranjas que cuelgan de mochilas nos obliga pensar algunas cuestiones en relación con la radiodifusión en nuestro país: ¿Qué pasa con las radios religiosas? ¿Cuántas hay en nuestro país? ¿Como están consideradas legalmente? ¿Como son los procedimientos para obtener las autorizaciones pertinentes para transmitir? ¿Qué influencias tienen (y pueden tener) en el armado politico nacional?

Revisamos algunas respuestas del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) a pedidos de información enviados desde el CPR, con el objetivo contestar algunas de estas preguntas. Pensamos, entonces, en clave de “Radios Religiosas”. La mayoría poseedoras de autorizaciones por ser personas de derecho público no estatal, algunas con licencias adjudicadas y otras con reconocimientos, por pertenecer al sector “sin fines de lucro”.

Según un listado elaborado a partir de las licencias y autorizaciones otorgadas al sector privado sin fines de lucro y a personas de derecho público no estatal, se han otorgado 115 frecuencias entre 1982 y 2017 al sector religioso. Sin embargo, consideramos que la información debe ser tomada <con pinzas> considerando la experiencia previa con la poca rigurosidad de algunas respuestas del ENACOM: a no perder la fe, hay algunos datos interesantes en este listado.

 

El sector religioso utiliza mayoritariamente la figura de Asociación Civil a la hora de explotar un servicio de radiodifusión, seguido de mutual y fundación. El ejemplo más significativo por ser el que más frecuencias acumula en nuestro país (53 según el listado de ENACOM) es el de la Asociación Civil Radio María – Iglesia Católica Apostólica Romana: La programación de Radio María se encuentra segmentada en fragmentos de media hora, una hora o dos, con distintos contenidos religiosos: oraciones del día, espacios de catequesis y formación para “crecer en nuestra fe”, servicios de apoyo a la madrugada para los y las oyentes, música de alabanza a Dios, actualidad informativa en clave cristiana, espacios para jóvenes emprendedores para analizar el empleo joven con una mirada desde el evangelio y hasta un espacio los sábados destinado a la mujer y a su “don y tarea”.

Queda pendiente discutir el hecho de que algunas de las radios religiosas, precisamente aquellas que poseen reconocimientos por ser sin fines de lucro, disputen el treinta y tres por ciento de las localizaciones radioeléctricas en todas las bandas de radiodifusión según el artículo 89 de la LSCA. Estos casos son aquellos que no pertenecen a la Iglesia Católica, como puede ser, por ejemplo, la Iglesia Evangélica. A esta altura, resulta pertinente pensar que condiciones de competencia tiene una radio religiosa perteneciente a la Iglesia Universal del Reino de Dios en comparación con una radio comunitaria, sobre todo en el plano de la sostenibilidad económica y de las influencias políticas… hasta donde sabemos, no hay radios comunitarias que hayan bendecido a un (intencionado) candidato a presidente exacerbado con el Bolsonarismo.

Entre el pañuelo naranja y el auge del evangelismo: ¿Qué pasa con las radios?

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